Araceli Ramos tenía 19 años y una vida por delante. Soñaba con estudiar Comercio Exterior en la Universidad Nacional de San Martín, esperaba con entusiasmo su fiesta de egresados y tenía planes de viajar a San Luis junto a su novio para conocer a la familia de él. Pero el 30 de septiembre de 2013 salió de su casa en Loma Hermosa convencida de que iba a una entrevista de trabajo y nunca volvió. Detrás de aquel supuesto empleo había una trampa que terminaría con su vida.
El aviso había sido publicado como parte de un plan de venganza. Walter Vinader, de 38 años, había diseñado la maniobra para llegar hasta una expareja que lo había denunciado por acoso y extorsión y, al mismo tiempo, involucrar a tres policías que habían descubierto una estafa.
Vinader ya había pasado por la cárcel por ambos delitos y en sus redes sociales se presentaba como integrante del Grupo Albatros, una unidad de elite de la Prefectura Naval Argentina. Tampoco esto era cierto. En realidad había sido un oficial de rango menor y terminó exonerado tras la denuncia iniciada por su expareja.
A 13 años del femicidio de su hija, Criselda González intenta volver sobre la historia de Araceli desde un lugar diferente: lejos de la escena del crimen y del horror que atravesó a su familia. “Lo primero que se me viene a la cabeza es su sonrisa, su alegría y las ganas de vivir que tenía”, contó en diálogo con TN.
Ese recuerdo es el que Criselda decidió conservar. “Por encima de todo el horror que nos tocó vivir y del dolor de su ausencia, elijo y necesito preservar esa imagen de ella”, explicó la mujer. Y agregó: “Es la forma que tengo de mantenerla viva todos los días conmigo, más allá de la tragedia”.
Los últimos recuerdos de Araceli
Araceli había salido de su casa con un objetivo concreto: conseguir trabajo para poder juntar dinero y cumplir uno de los planes que tenía con su novio.
“De esa mañana recuerdo todo. Mi hija se fue alegre de nuestra casa, feliz porque iba a poder juntar plata para ir de vacaciones con su novio a San Luis, a conocer la familia de él”, recordó su mamá.
La noche anterior habían conversado de cosas tan cotidianas como importantes para una joven de 19 años: “Lo último que hablamos fue de su fiesta de egresados, su vestido, que íbamos a ir a comprar juntas”.
También recuerda los mates fríos que compartieron al borde de su cama durante esas charlas y los planes que tenía para ese fin de semana.
Ese fue el último recuerdo de su hija, antes de que saliera rumbo a la entrevista laboral, que terminó siendo una impensada trampa mortal.
Araceli nunca volvió a su casa pero dejó anotado en un papel la dirección a la que se dirigía: Puan 3754, Caseros.
Aquella nota fue la primera pista cierta para empezar a reconstruir el crimen.
El plan criminal de Vinader y 12 días de búsqueda desesperada
Detrás de aquella supuesta propuesta de trabajo estaba Walter Vinader, un exsuboficial de la Prefectura Naval con antecedentes por acoso y extorsión.
Vinader, que se presentaba en redes como miembro del Grupo Albatros aunque había sido exonerado, usó como pantalla la falsa entrevista para secuestrar a Araceli.
Durante la búsqueda, la familia de Araceli multiplicó los pedidos de ayuda. Un dato clave fue la dirección que la joven dejó antes de salir: la casa pertenecía a Aída Amoroso, una mujer de 81 años que también estaba desaparecida.
En ese lugar Araceli fue retenida y obligada a grabar un video en el que, bajo presión, involucraba a distintas personas en otro crimen. La grabación se convirtió en una de las evidencias más perturbadoras de la investigación.
Doce días después de su desaparición, el cuerpo de la joven fue encontrado en un descampado de Villa Madero. Estaba atado de pies y manos y envuelto en una sábana. La autopsia determinó que había sido golpeada y estrangulada.
El video bajo amenaza y la condena a perpetua
En medio de aquellos 12 días de incertidumbre fue que apareció una grabación en la que Araceli hablaba bajo presión. Para Criselda, descubrir esas imágenes significó enfrentarse a una escena todavía más cruel de los últimos momentos de su hija.
“Fue un golpe devastador y aberrante. Ver a un ser querido en esa situación, manipulado y sometido, es una de las imágenes más crueles que alguien puede llegar a ver”.
Y remarcó: “Se te parte el alma en mil pedazos al saber por lo que le hicieron pasar en sus últimos momentos”.
Aquel video también abrió interrogantes sobre posibles conexiones de Vinader con otros hechos criminales. Sin embargo, más allá de las sospechas y líneas de investigación que surgieron en aquellos años, la Justicia solo pudo probar su responsabilidad penal por el crimen de Araceli y la desaparición de Aída Amoroso.
Finalmente, en junio de 2016 el Tribunal Oral en lo Criminal 4 de San Martín condenó a Vinader a prisión perpetua por el asesinato de Araceli y la desaparición de Aída Amoroso.
Las pruebas que llevaron a la condena incluyeron 25 llamados telefónicos entre Vinader y Araceli antes de la falsa entrevista, una foto de la víctima en la netbook del acusado y restos de ADN de ambos en la casa de Amoroso, donde se halló el mismo alambre con el que apareció atado el cuerpo.
“Si se hubiera actuado a tiempo, hoy mi hija estaría acá”
Para Criselda, la condena no cerró todas las heridas. “Siento una mezcla enorme de dolor y de una profunda impotencia”, dijo a este medio, al cumplirse un nuevo aniversario del crimen. “El Estado y la Justicia tenían las herramientas para frenar a este asesino antes de que le arrebatara la vida a mi hija”, subrayó.
En este sentido, la mamá de Araceli recordó las denuncias previas y cuestionó que no se haya actuado de otra manera. “Hubo señales claras y fueron ignoradas o subestimadas”, apuntó.
Y lanzó entonces una frase que sintetiza su reclamo: “Si se hubiera actuado a tiempo, si las instituciones hubieran cumplido su rol de protegernos, hoy Araceli estaría acá con nosotros”.
Para ella, las consecuencias de aquellas decisiones no se limitan al día del crimen. “Esa inoperancia me arrancó el poder ver qué clase de persona podría haber sido mi hija, verla cumplir sus sueños y estar con ella”, lamentó.
“Es una herida que no cicatriza, porque su muerte se pudo evitar”, reafirmó. Y fue incluso más allá de su propia historia: “Es una situación que se sigue repitiendo hasta el día de hoy. No es solo Araceli, son miles de casos más en todo el país”.
“Necesitamos la verdad absoluta y completa”
A 13 años del crimen de Araceli, Criselda dice que todavía hay preguntas que no encuentran una respuesta definitiva. Entre ellas, qué ocurrió con Aída Amoroso y si Vinader pudo haber estado relacionado con otros delitos.
“Lo que necesitamos es la verdad absoluta y completa”, reclamó la mamá de la víctima. Y añadió: “Necesitamos saber exactamente qué pasó con Aída y si hay más víctimas o cómplices que la Justicia todavía no investigó como corresponde”.
La madre de Araceli también pide que, si existen otras víctimas relacionadas con el condenado, sus historias no queden en el olvido.
Después de todos estos años, Criselda sabe que ninguna respuesta podrá devolverle a su hija. Pero espera que la memoria de Araceli sobreviva al paso del tiempo.
“Ya nada nos va a devolver a nuestra Araceli, pero que su recuerdo no se lo lleve el viento, que su memoria viva”, expresó.
