El planteo ganadero de La Primavera Traful, histórico campo patagónico ubicado en la desembocadura del río Traful, en la provincia de Neuquén, incluye la producción de genética en la cabaña ubicada en esa provincia hasta novillos pesados para la exportación. La inversión en genética, alimentación y sanidad es clave para obtener reproductores que lograron muy buenos valores en su último remate.

Esto se da en un contexto en el que la estabilidad macroeconómica y las políticas hacienda el sector alientan las inversiones, según indicó el administrador del establecimiento, Enrique Adrogué.

La cabaña trabaja con un planteo integrado que arranca en los rodeos de pedigree y puros controlados y termina en la producción de carne.

“Tiene toda una cadena de producción completa”, resume Adrogué. La empresa cuenta con unos 3.500 vientres Angus puros controlados y un plantel de 250 vacas de pedigree, del que obtiene los toros de reposición para sus propios rodeos. Además, produce entre 60 y 70 toros de pedigree por año y unos 130 a 140 toros puros controlados, con una parte destinada a la venta y otra a la reposición.

El trabajo genético está orientado a un objetivo concreto: producir animales que combinen calidad y facilidad de engorde. En los últimos años incorporaron genómica y avanzaron en la selección de toros aptos para servicio de vaquillonas de 15 meses. “Nunca perdemos el objetivo de lograr animales que sean de fácil engorde”, explica Adrogué.

La búsqueda apunta a medir características como la eficiencia de engorde y el área de ojo de bife, pensando tanto en el productor que compra un reproductor como en los mercados que demandan carne de calidad.

La selección también atraviesa a las hembras. De los 3.500 vientres se guarda todos los años la reposición necesaria y el resto se prepara para la venta. Habitualmente salen unos 600 vientres, entre vacas y vaquillonas. Las vacas que quedan fuera del circuito reproductivo no se descartan sin más: se engordan y terminan en faena. “La hembra es o reposición o venta en el remate y, si no, el final de ese vientre no reproductivo termina en un frigorífico”, detalla.

La comercialización de reproductores también mostró el momento que atraviesa el negocio. En un reciente remate de La Primavera de Traful, a cargo de Alfredo S. Mondino y realizado en otro campo de Coronel Pringles, los toros Angus Puros Controlados alcanzaron un promedio de 10,6 millones de pesos, equivalente a unos 2.500 kilos de novillo. Se trató de un registro elevado tanto en términos históricos como frente a otros remates de la temporada. Las vacas PC de segunda parición promediaron 5,7 millones de pesos y las vacas PC con cría llegaron a 6,2 millones.

Para Adrogué, detrás de esos valores hay algo más que un buen momento de precios: hay señales de que el productor vuelve a mirar a la ganadería como una actividad en la que vale la pena invertir. “Hoy yo creo que mirando los mercados futuros la ganadería pareciera que está entrando en una estabilidad y con una visión de futuro en un negocio mucho más claro que la agricultura”, sostiene.

La empresa también recría y produce novillo pesados para la exportación. Los terneros se destetan temprano, alrededor del 15 de febrero, con un peso histórico cercano a los 190 kilos. Los machos que no quedan como reproductores pasan a un campo en Casbas, Buenos Aires, donde hacen la recría sobre verdeos y alfalfa y luego ingresan al encierre en forma escalonada. Hay encierres en agosto, noviembre y enero, una estrategia que permite distribuir las salidas y no concentrar toda la venta en un único momento.

El resultado es una producción anual de entre 1.200 y 1.300 novillos destinados a exportación. Según Adrogué, el promedio de los animales vendidos durante el último ciclo fue de 520 kilos netos. La terminación se sostiene con una combinación de verdeos, alfalfa, silo de maíz y otros recursos producidos en los propios campos.

En La Primavera de Traful esa mirada se traduce en una decisión productiva: presupuestar el negocio en kilos de carne y no depender exclusivamente de los rindes agrícolas. “Lo que sí puedo estabilizar es que voy a producir equis cantidad de kilos de carne por año”, explica. En campos donde las lluvias, el frío y el viento pueden alterar fuertemente los resultados agrícolas, la ganadería permite trabajar sobre una producción física que la empresa busca asegurar mediante genética, manejo, reservas y recría.