Stand de la empresa rusa de pagos internacionales A7 en el Foro Económico Oriental en Vladivostok, Rusia, el 2 de septiembre de 2026. REUTERS/Olesya Astakhova

Un entramado de empresas fantasma controlado por un oligarca cercano al Kremlin permitió a Rusia mover más de USD 500 millones en transacciones prohibidas durante los primeros cuatro meses de este año, sorteando el sistema financiero occidental para financiar, entre otras cosas, componentes de drones utilizados en el frente de guerra en Ucrania.

La operación fue documentada por The New York Times a partir de archivos internos filtrados de A7, una firma de servicios financieros con sede en Moscú, cuyos registros fueron difundidos en línea por piratas informáticos a fines del año pasado. El diario cruzó esa filtración con un análisis del software utilizado para falsificar transacciones, entrevistas con empleados actuales y anteriores, y bases de datos de operaciones comerciales.

Una red de empresas fantasma para esquivar sanciones

La firma de servicios financieros A7 movilizó más de 500 millones de dólares en transacciones prohibidas para eludir las sanciones occidentales contra Rusia. (Sputnik/Sergey Bobylev/Pool via REUTERS)

Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, Rusia quedó prácticamente excluida del sistema financiero global: sus bancos no pueden operar en dólares y la mayoría de las entidades internacionales dejó de procesar pagos para empresas rusas. Frente a ese cerco, A7 construyó una red de firmas pantalla en Asia, África y otras regiones cuyo único propósito, según los documentos, es disimular el origen de las compras.

La compañía también recurre a criptomonedas para intercambiar rublos y otras divisas por dólares y euros de manera que se oculte el origen del dinero, y desarrolló una aplicación propia, potenciada por inteligencia artificial de OpenAI, para falsificar registros comerciales y engañar a bancos y reguladores.

En apenas cuatro meses, A7 intermedió más de 500 millones de dólares en transacciones prohibidas para empresas y particulares rusos. De ese total, más de USD 130 millones correspondieron a productos con aplicación potencial en la industria militar rusa, según el análisis del diario neoyorquino.

Las sanciones occidentales encarecieron el esfuerzo bélico ruso, pero también generaron mecanismos de evasión cada vez más sofisticados, explicó Elina Ribakova, directora del programa de asuntos internacionales de la Escuela de Economía de Kiev. “Hemos creado un monstruo”, dijo en referencia a A7 y a la evasión de sanciones por parte de Rusia.

El papel clave de Kirguistán

El presidente ruso, Vladímir Putin, y el presidente kirguís, Sadyr Japarov, asisten a una reunión al margen de la cumbre del Consejo Económico Supremo de Eurasia en San Petersburgo, Rusia, el 21 de diciembre de 2025. Sputnik/Alexander Kazakov/vía REUTERS

Detrás de la red se encuentra Ilan Shor, oligarca israelí moldavo dueño de A7, a quien tres funcionarios de inteligencia occidentales señalan como un reporte directo del Kremlin. Shor fundó la empresa en 2024 con el argumento declarado de “desarrollar el comercio exterior” y estimular la economía rusa pese a las sanciones, según un comunicado en ruso citado por el diario.

Para expandirse, A7 necesitaba un punto de apoyo dentro del sistema financiero internacional y lo encontró en Kirguistán, la ex república soviética de Asia Central. Los documentos no precisan hasta qué punto funcionarios o bancos kirguisos conocían las operaciones de A7, aunque muestran vínculos estrechos entre autoridades influyentes y la compañía de Shor.

Registros de pagos obtenidos por el diario indican que las firmas pantalla de A7 abrieron seis cuentas en bancos kirguisos, por donde circularon más de USD 100 millones en dólares y renminbi chino. Tras la invasión, las ganancias bancarias en Kirguistán treparon a 354 millones de dólares en 2024, frente a los 42 millones de 2021, según datos oficiales.

En el mismo período, los envíos de empresas chinas y europeas hacia Kirguistán pasaron de unos 8 mil millones a casi 23 mil millones de dólares, de acuerdo con datos de Naciones Unidas. El economista Robin Brooks, del Brookings Institution, escribió en 2024 que ese crecimiento resultaba demasiado abrupto para reflejar una demanda interna real y concluyó que el país, de apenas siete millones de habitantes, funcionaba como escala de tránsito de mercancías rumbo a Rusia.

El eslabón clave fue la Trading Company of the Kyrgyz Republic, una entidad estatal creada oficialmente para “vigilar las transacciones comerciales y financieras” y “reducir los riesgos de evasión de sanciones y pagos ilegales”. Según los documentos filtrados, la compañía tuvo desde el inicio el efecto contrario: en semanas, administradores de sistemas de A7 discutían cómo instalar su propio software en el sitio web oficial kirguiso para procesar pedidos.

Daniyar Amangeldiev, ex ministro de Economía de Kirguistán y quien ayudó a crear la Trading Company, afirmó en un comunicado que la entidad fue establecida para “regular y aumentar la transparencia de las operaciones de comercio exterior” y que, según su conocimiento, “su creación no estuvo vinculada a los intereses de A7 ni de Ilan Shor”. Presionado por países occidentales, Kirguistán cerró este año elementos de la red de A7, incluida la propia Trading Company.

Bakyt Sydykov, ministro de Economía y Comercio del país, sostuvo en un comunicado esta semana que Kirguistán “toma en serio el uso indebido de su sistema financiero” y que se designó a un representante especial para coordinar la política gubernamental contra la evasión de sanciones.

Facturas falsificadas con inteligencia artificial

La red financiera canalizó pagos millonarios a empresas chinas para adquirir componentes de drones y servidores de inteligencia artificial. (REUTERS/Khalil Ashawi)

Un caso documentado por el diario ilustra el mecanismo: en marzo de 2025, la distribuidora moscovita VPK Techno Systems, que promociona públicamente vínculos con importantes empresas de defensa rusas, envió a A7 una factura por casi USD 46.000 correspondiente a sensores de medición de señal, electrónica avanzada con aplicaciones industriales y militares que Estados Unidos busca mantener fuera de Rusia.

Empleados de A7 cargaron esa factura en un programa propio que utilizaba ChatGPT, de OpenAI, para leer el documento y generar una versión falsificada por el mismo monto y la misma fecha, según un análisis del código fuente realizado por el diario. Luego seleccionaron uno de más de 6.000 sellos de una base de datos interna para dar apariencia de autenticidad al documento adulterado.

En lugar de electrónica sensible con destino a Moscú, la nueva factura enumeraba cajas de luz LED para publicidad, adquiridas por la Trading Company of the Kyrgyz Republic. Un vocero de OpenAI indicó que las credenciales halladas en la aplicación de A7 ya no están en uso y que la compañía no permite el acceso a su tecnología desde Rusia.

La estrategia funcionó: el banco del proveedor chino Ceyuan Electronic Technology Company no planteó objeciones de cumplimiento normativo, según un documento que confirma la operación. A7 procesó otros USD 300.000 en compras adicionales a ese mismo proveedor, y el diario analizó más de 4.000 transacciones bancarias similares provenientes de 40 cuentas vinculadas a firmas pantalla de la red, capaces de enviar pagos a bancos de más de 80 países.

Las facturas y los registros comerciales son las “migas de pan que los gobiernos usan para rastrear los envíos a Rusia”, explicó Nick Grothaus, vicepresidente de investigación de la firma de análisis comercial Kharon. Bancos y distribuidores de todo el mundo cortaron vínculos con Rusia porque “siempre existe la posibilidad de que ese tipo de material termine en el frente”, agregó.

Otras compras identificadas por el diario incluyen más de 30 pagos por USD 27 millones a la firma estatal china Xi’an Heavy Equipment and Technology Company por equipos de fabricación de acero que podrían servir para producir proyectiles de artillería y blindajes; cerca de un millón de dólares a Insight Global Technology, de Hong Kong, por servidores de Nvidia para desarrollo de inteligencia artificial; y casi USD 4 millones a Walksnail, fabricante chino de componentes de radio y video para drones utilizados en el frente ucraniano. Ninguna de estas empresas, ni Ceyuan ni VPK, respondió a los pedidos de comentarios del diario.

Divisas, gas y criptomonedas para sortear el bloqueo

Las exportaciones desde China y Europa hacia Kirguistán aumentaron de forma drástica tras la invasión de Ucrania debido al desvío de mercancías hacia Rusia. (Sputnik/Sergey Bobylev/Pool via REUTERS)

Disponer de firmas pantalla resuelve solo la mitad del problema de A7: para comprar bienes en el exterior, la red también necesita divisas extranjeras, algo que las sanciones estadounidenses y europeas dificultaron para las empresas rusas. Según registros contables internos y una fuente al tanto de la operación, A7 encontró la forma de aprovechar remanentes de ingresos generados por compañías rusas reales.

Muchos países, incluidos miembros de la Unión Europea y la OTAN, siguen comprando energía y material nuclear ruso para estabilizar sus mercados. Gazprom, la petrolera estatal rusa, continúa vendiendo a varios países occidentales y genera pagos en distintas divisas, lo que abre oportunidades para que intermediarios desvíen fondos, explicó Craig Kennedy, investigador del Centro Davis de Estudios Rusos y Euroasiáticos de la Universidad de Harvard. Según Kennedy, empleados rusos suelen “alimentarse de pequeños flujos de dinero que logran interceptar”.

Un documento interno de A7 muestra un esquema para desviar montos de ingresos de Gazprom generados en el exterior: en lugar de regresar a las cuentas de la petrolera en Rusia, parte de esos fondos, en dirhams emiratíes, fueron enviados a A7 a través de una subsidiaria. Casi 400 millones de dirhams (unos USD 100 millones) se depositaron en cuotas regulares durante las primeras cinco semanas de 2025 en cuentas de First Abu Dhabi Bank pertenecientes a firmas pantalla de A7 en los Emiratos Árabes Unidos.

Esos fondos fueron luego convertidos a otras divisas y a Tether, una criptomoneda vinculada al valor del dólar, lo que permitió a clientes de A7 realizar compras sin las restricciones vinculadas a sanciones. Solo en enero de 2025, más de la mitad de esos depósitos se convirtieron en dólares, euros y Tether. Al menos dos empresas emiratíes vinculadas a la red fueron registradas por Shaheem Musthafa, empleado en Dubái de Evocargo, compañía rusa de transporte autónomo que trabaja con Gazprom, según registros digitales y corporativos.

Evocargo y Musthafa no respondieron a los pedidos de comentarios. First Abu Dhabi Bank indicó en un comunicado que no realiza comentarios sobre asuntos específicos, pero que mantiene “estándares sólidos de gobernanza y cumplimiento en todas las jurisdicciones en las que opera”. Ni Gazprom respondió a la solicitud del diario.

Ilan Shor, el hombre de Putin en Asia Central

El empresario Ilan Shor coordinó la apertura de A7 tras su vinculación con desvíos bancarios en Moldavia e interferencias electorales. (REUTERS/Anastasia Barashkova)

Antes de fundar A7, Shor era conocido sobre todo como el autor intelectual condenado por robar 1.000 millones de dólares del sistema bancario de Moldavia en 2014, un escándalo recordado en ese país como el “robo del siglo” que derivó en su exilio. Actualmente vive en Rusia junto a sus dos hijos pequeños y su esposa, Sara Shor, cantante conocida como Jasmin, cuyas fotografías en Instagram documentan vacaciones de lujo y estadías en hoteles como el Waldorf Astoria de Maldivas.

Según tres funcionarios de inteligencia occidentales, Shor responde a Sergei V. Kiriyenko, integrante de la administración del presidente Vladimir V. Putin que supervisa operaciones de influencia en exrepúblicas soviéticas como Moldavia y Kirguistán. Shor y su esposa fueron sancionados por Estados Unidos en 2022 por colaborar con servicios de seguridad rusos para interferir en elecciones moldavas, aunque esas restricciones no frenaron su actividad.

En 2024, el gobierno ruso canalizó cientos de millones de dólares a través de una organización sin fines de lucro donde Shor es directivo, para pagar a ciudadanos moldavos que votaran en contra de la adhesión a la Unión Europea en un referéndum. El esfuerzo fracasó: Moldavia votó a favor de integrarse al bloque.

En Kirguistán, la influencia de Shor creció a la par de las restricciones económicas que acercaron a Rusia a ese país, que pasó a depender de Kirguistán para importar bienes restringidos mientras este último se beneficiaba del comercio. A7 fue creada en septiembre de ese año junto con Promsvyazbank, banco estatal ruso vinculado a las fuerzas armadas, apenas dos semanas después de que Amangeldiev, entonces ministro de Economía y también vinculado a la organización de la campaña de influencia en Moldavia, ayudara a establecer la Trading Company.

En una entrevista este mes con el diario ruso Kommersant, Shor sostuvo que A7 no tiene “ningún problema particular para transferir fondos a cualquier parte del mundo”. El año pasado, había dicho que obtenía “satisfacción personal” al evadir las sanciones.

Respuesta occidental limitada y resiliencia de la red

A7 creó constantemente nuevas empresas pantalla en Asia y Oriente Medio para sustituir a las entidades que sufrían bloqueos bancarios. (REUTERS/Maxim Zmeyev/File Photo)

Durante la administración de Joe Biden, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos hizo de la lucha contra la evasión de sanciones un eje central de su estrategia contra Rusia e impuso miles de sanciones adicionales dirigidas a empresas y redes diseñadas para mover dinero fuera del alcance de las restricciones. Esa presión se redujo de manera notable: desde que el presidente Donald Trump volvió al cargo, su administración eliminó más restricciones de las que agregó, según un análisis de datos del Tesoro realizado por el diario.

Eso dificulta que los bancos detecten actividad ilícita, en parte porque pueden surgir nuevos actores y organizaciones sin información previa disponible. Firmas pantalla de A7, por ejemplo, facilitaron pagos a empresas que operaban con cuentas en importantes bancos estadounidenses y europeos, según el análisis del diario neoyorquino.

“La actividad de una empresa puede pasar inadvertida, o incluso una vez detectada, simplemente cierran la cuenta y se mudan a otra”, explicó Claire O’Neill McCleskey, consultora en sanciones y exfuncionaria del Tesoro. Jonathan Burke, subsecretario del Tesoro para Financiamiento del Terrorismo, sostuvo que bajo la conducción de Trump el organismo tomó medidas significativas para interrumpir la capacidad de financiamiento de la maquinaria bélica del Kremlin, entre ellas sanciones a las dos mayores petroleras rusas y acciones directas contra la red de A7.

Los registros internos muestran que A7 cuenta con un equipo dedicado exclusivamente a crear nuevas firmas pantalla cuando surgen problemas operativos. Entre las más recientes figuran Teracoretrade, en Catar, especializada en maquinaria industrial avanzada; Vaydora, mayorista general con sede en Kirguistán; y Nuvotra, en Baréin, dedicada principalmente al sector de petróleo y gas. Ninguna de las tres respondió a los pedidos de comentarios del diario.

Esa capacidad de absorber golpes y reorganizarse en otro lugar es tan central en la identidad de A7 que la compañía la convirtió en símbolo corporativo: su mascota es una nevalyashka, un juguete infantil con base de peso que se endereza cada vez que es empujado. “La nevalyashka simboliza que, sin importar en qué dirección intenten empujarnos las distintas restricciones, la empresa permanece estable”, declaró A7 a una revista rusa de estilo de vida en junio, según fue citado por The New York Times.