Un auto cayó este miércoles a las aguas del río Uruguay cuando intentaba subir a la balsa internacional que conecta Alba Posse, en Misiones, con Porto Mauá, Brasil.
El conductor no habría escuchado las advertencias de los trabajadores de la embarcación y siguió avanzando hasta sobrepasar la zona de carga. Fue rescatado antes de que el vehículo quedara completamente bajo el agua.
El accidente ocurrió cerca del mediodía, en la cabecera de la margen brasileña, mientras el vehículo, de patente brasileña, hacía la maniobra para ingresar a la balsa de bandera argentina.
Según informó el diario El Territorio, el conductor habría continuado la marcha cuando debía detenerse para subir a la embarcación. De esta manera, atravesó el límite del carril destinado a la carga y terminó cayendo directamente al río.
En ese momento había al menos una persona dentro del auto. Trabajadores de la balsa y algunos testigos que estaban en el lugar intervinieron rápidamente y lograron sacar al conductor antes de que el vehículo se hundiera por completo.
Una de las hipótesis que se manejan apunta a una distracción. De acuerdo con fuentes consultadas, el hombre, de nacionalidad brasileña, llevaba el celular en la mano, tenía las ventanillas cerradas y el aire acondicionado encendido. Por ese motivo, no habría escuchado los gritos de los operarios que intentaban advertirle que debía detenerse.
De todos modos, las causas del accidente todavía no fueron establecidas. Autoridades fluviales de Argentina y Brasil y las fuerzas de seguridad que trabajan en el paso fronterizo investigan si hubo algún desperfecto mecánico o una falla humana que provocara la caída.
También se espera el informe oficial sobre el estado de salud del conductor, que fue rescatado luego de que el auto terminara en el agua.
El río Uruguay había superado los 10 metros
El accidente ocurrió en el cruce internacional Alba Posse-Porto Mauá, una zona que en los últimos días estuvo afectada por una importante crecida del río Uruguay.
Tres días antes, el nivel del agua había superado los 10 metros y las autoridades debieron suspender las operaciones portuarias. La crecida había comenzado a intensificarse el sábado por la tarde, cuando el río aumentó su caudal a un ritmo de unos 20 centímetros por hora y llegó rápidamente a los 8 metros.
El pronóstico anticipaba que el nivel podía estabilizarse cerca de los 10,70 metros. La previsión se confirmó durante las primeras horas del domingo, cuando el río alcanzó ese pico. Desde entonces, el nivel del agua comenzó a descender de manera paulatina.




