La particular carrera se realizó en Silverstone, el mítico circuito británico que también recibe a la Fórmula 1, y reunió a pilotos, deportistas, creadores de contenido y otros participantes. Todos utilizaron karts con el mismo peso para igualar las condiciones. El objetivo estaba claro: Verstappen debía superar a todos. La organización había establecido un máximo de 30 vueltas o 75 minutos, aunque la competencia finalizaría antes si el piloto de Red Bull conseguía quedar al frente. Y no necesitó acercarse siquiera a ese límite. UNA PRIMERA VUELTA A TODA VELOCIDAD Desde los primeros metros, Verstappen comenzó a avanzar posiciones en medio de un verdadero caos de karts. En apenas una vuelta consiguió superar a alrededor de 60 competidores y pasó del puesto 101 al 37. Incluso tuvo que atravesar una situación comprometida en la primera curva, donde encontró un grupo de karts y debió realizar una maniobra precisa para evitar el contacto. Terminó pisando el pasto, aunque logró mantenerse en carrera. Después explicaría uno de los pequeños secretos que utilizó para ganar velocidad en las partes más lentas: movía el cuerpo dentro del kart para conseguir una mejor salida de las curvas. El resultado fue inmediato. Al completar la tercera vuelta ya estaba en el puesto 25 y había recortado buena parte de la diferencia con los líderes. Para ese momento, 80 de los 100 rivales ya habían quedado eliminados al ser superados por Verstappen. En la quinta vuelta avanzó hasta el 11° lugar y apenas un giro después ya estaba sexto. El neerlandés seguía descontando segundos mientras los tres primeros aprovechaban un atajo del circuito que Verstappen no tenía habilitado durante la primera parte de la prueba. HASTA QUE LLEGÓ EL MOMENTO DECISIVO La restricción del atajo hizo que la remontada tuviera un ingrediente extra. Verstappen alcanzó a los líderes después de superar a varios de los protagonistas que habían largado en las primeras posiciones. Entre ellos estaba Jacky Martens, expiloto de motocross y uno de los participantes con experiencia profesional. También estaban en la pelea Lewis Osler y Zac Alsop. Con el paso de las vueltas, la ventaja se fue reduciendo hasta que Verstappen quedó definitivamente metido en la lucha por el primer puesto. Cuando solamente quedaban tres competidores en pista, la organización permitió que también utilizaran el atajo. Pero para entonces el neerlandés ya tenía el ritmo suficiente. Verstappen alcanzó la punta y completó el desafío en la vuelta 14, después de aproximadamente 35 minutos de competencia. El plan que podía extenderse durante 30 giros había terminado mucho antes de lo previsto. Jacky Martens terminó segundo y Zac Alsop ocupó el tercer lugar. “Esperaba tardar más, pero en la primera vuelta me fue muy bien. Lo pasé bien”, contó Verstappen después de la carrera. La experiencia tuvo además un cierre particular. Cuando le plantearon si estaba dispuesto a afrontar un desafío todavía mayor, con 200 kartings, el piloto no dudó: respondió que sí. La propuesta dejó en evidencia, una vez más, una faceta diferente de Verstappen: la de un piloto que, incluso fuera de la Fórmula 1, encuentra en el karting un terreno conocido desde su infancia. Según contó su madre, Sophie Kumpen, comenzó a manejar cuando tenía apenas cuatro años.