
En las últimas semanas se ha intensificado el uso de drones por cárteles del narcotráfico como el caso de los dearribados por Estados Unidos por traficar droga en la frontera, así como otros que la delincuencia usa para ataques con explosivos. Para combatirlos ya se desarrolla un dron de diseño mexicano de última generación que operarán las fuerzas de seguridad mexicanas, dio a conocer la presidenta Claudia Sheinbaum en su Segundo Informe de Gobierno.
El desarrollo del dron Quetzal avanza como una apuesta de Sedena y la Marina por la autonomía tecnológica en defensa con un sistema no tripulado de fabricación mexicana con capacidad para rebasar las 50 millas náuticas de separación respecto de su estación de control terrestre. El proyecto busca fortalecer labores de vigilancia, seguridad, rescate, prevención del delito y inhibición satelital de otras aeronaves similares a su alrededor.
Para su diseño y estudio se destinaron 100 millones de pesos, recursos públicos asignados a un programa que arrancó en marzo de 2023 y tuvo como fecha de conclusión abril de 2026. El plan incluyó no solo la fabricación del aparato, sino también la formación de ingenieros y técnicos especializados para operar y mantener la tecnología.
El Dron Quetzal tenía una diferencia frente a otros aviones ya desarrollados: dejó de estar atado o limitado a 50 millas náuticas de separación de la estación de control terrestre. Esa característica amplió su autonomía operativa y lo colocó como un sistema pensado para misiones de mayor alcance.
El dron mexicano para vigilancia, defensa y rescate
El Proyecto Quetzal es descrito como un vehículo aéreo no tripulado de alta tecnología diseñado para labores de vigilancia, seguridad, rescate, con posibilidad de sumar armamento y otros mecanismos de protección.
La tela, el material y los instrumentos con que es fabricado, todos son de origen mexicano, con la intención de no depender de otros países.
El sistema es un dron de defensa útil para evitar la incursión de otros drones gracias a su innovadora tecnología de inhibición para repeler o rechazar esos aparatos circundantes, como parte de una función específica de resguardo.

La fuerza naval alcanza un nivel de desarrollo muy alto en ese plano y que destacaba a escala internacional.
El sistema nació como propuesta de estudiantes queretanos
El proyecto contempló un sistema aéreo no tripulado de fabricación 100% mexicana, desarrollado en colaboración con la Universidad Aeronáutica en Querétaro (UNAQ) y en un principio el prototipo se llamó Xólotl y Holkan (𝐠𝐮𝐞𝐫𝐫𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐧 𝐦𝐚𝐲𝐚) y posteriormente la Fuerza Aérea Mexicana se adentró en el proyecto para su ejecución. La Dirección General de Educación Militar y la Rectoría de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea solicitaron a la UNAQ el estudio y diseño del dron.
El aparato fue concebido con capacidad de despegue y aterrizaje vertical, tecnología VTOL que le permitiría operar sin pistas convencionales. Esa condición abrió la posibilidad de desplegarlo en entornos remotos o urbanos, donde un sistema de ala fija tradicional enfrentaría mayores restricciones.

Además del control remoto desde una estación terrestre móvil, el dron fue diseñado para tareas de vigilancia, reconocimiento, comunicación en tiempo real y transmisión de información a vehículos terrestres y centros de mando. Su configuración multipropósito también consideró usos en rescate, transporte de suministros médicos y entrega de ayuda humanitaria en zonas de difícil acceso.
La previsión oficial fue que el primer prototipo quedara listo este año. Enrique Sosa Gutiérrez, rector de la UNAQ, había señalado en enero de 2025 que el desarrollo estaba prácticamente concluido y que las pruebas de vuelo se estimaban para la primera mitad de 2025, mientras que la producción en serie podría arrancar en 2026.
Ese calendario formó parte de un esquema de cooperación académico-militar en el que estudiantes de la UNAQ realizaron prácticas en bases militares y personal castrense recibió capacitación para operar y dar mantenimiento a la nueva tecnología. El objetivo de fondo fue que las Fuerzas Armadas dominaran toda la cadena de producción.
La meta fue reducir la dependencia de tecnología militar extranjera

El proyecto fue presentado como una vía para disminuir la compra de tecnología militar extranjera, históricamente adquirida a costos altos. La fabricación nacional de materiales, componentes y sistemas buscó reforzar la autosuficiencia tecnológica del sector defensa mexicano.
También se mantuvieron bajo reserva detalles técnicos y operativos del programa por razones de seguridad nacional. Esa medida buscó evitar que grupos criminales accedieran a información sensible, interfirieran con el desarrollo o intentaran replicar la tecnología.
Además de su uso militar, el dron fue considerado para emergencias civiles y desastres naturales, donde su capacidad de transporte ágil y vigilancia aérea habría permitido apoyo logístico y tareas de protección a la población.
- El Dron Quetzal fue presentado en Veracruz como un sistema de defensa no tripulado con autonomía superior a 50 millas náuticas respecto de su estación de control terrestre.
- Sedena destinó 100 millones de pesos al diseño y desarrollo del proyecto, en colaboración con la UNAQ y la Fuerza Aérea Mexicana.
- El primer prototipo fue previsto para 2025 y la producción en serie para 2026, con tecnología VTOL, funciones de vigilancia, rescate y defensa contra otros drones.