El ejército federal de Etiopía afirmó que abatió a 272 combatientes del Frente de Liberación Popular de Tigray en la región de Amhara (REUTERS/Tiksa Negeri/File Photo)

Los rebeldes de Tigray, en Etiopía, declararon el jueves a AFP que se encontraban en un estado de “guerra abierta” con el gobierno federal, con informes de cientos de muertos y fuertes ataques de artillería en los estados vecinos.

Las tensiones han ido en aumento durante meses entre el gobierno federal y las autoridades del estado norteño de Tigray, que libraron una devastadora guerra civil entre 2020 y 2022 que causó la muerte de más de 600.000 personas, según estimaciones de la Unión Africana.

Ambas partes se acusan mutuamente de haber provocado un retorno al conflicto abierto con los ataques de esta semana, y existe el temor de que los combates puedan arrastrar a la vecina Eritrea a una guerra de mayor envergadura.

El Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) tomó el control de tres aeropuertos locales y lanzó ataques contra los estados vecinos de Afar y Amhara el miércoles.

Una fuente humanitaria en Afar declaró a AFP que el jueves se produjeron intensos ataques de artillería por parte de los rebeldes cuando intentaban tomar el control de la ciudad de Yallo, cerca de la frontera con Tigray.

Los enfrentamientos armados alcanzaron las afueras de Lalibela, una localidad histórica de Amhara famosa por sus iglesias rupestres (REUTERS/Stringer/File Photo)

“Nos encontramos en una situación de guerra total”, declaró a AFP el vicepresidente del TPLF, Amanuel Assefa, confirmando que las fuerzas tigrayanas estaban luchando junto a grupos armados locales en Afar y Amhara.

El ejército federal afirmó haber abatido a 272 soldados del TPLF durante ataques perpetrados en la zona de Wollo Norte, en Amhara. AFP no pudo verificar de forma independiente las cifras y no se reportaron bajas entre el ejército federal ni entre la población civil.

Se produjeron combates en los alrededores de Lalibela, donde se encuentran iglesias rupestres medievales, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

“Se oyen disparos de armas pesadas en las afueras de Lalibela. La situación aquí es difícil”, declaró un sacerdote de la localidad a AFP.

Según los analistas, los tigrayanos están repitiendo la estrategia de la última guerra: avanzar hacia el sur a través de Amhara en dirección a la capital, Addis Abeba, mientras que la ofensiva en Afar probablemente tenga como objetivo cortar los suministros procedentes de Yibuti, que provee casi toda la carga del comercio internacional de Etiopía, incluido el combustible.

“Su objetivo declarado es tomar Addis Abeba, pero aún se desconocen las maniobras tácticas para llegar a la ciudad”, dijo el experto regional Kjetil Tronvoll, del Nuevo Colegio Universitario de Oslo.

De vuelta en Tigray, los precios de los productos básicos se dispararon a medida que los lugareños acudían en masa a abastecerse, temiendo que se repitiera el bloqueo impuesto durante la última guerra.

“Hay pánico en la comunidad”, dijo Samuel Gebreslassie, de 37 años, que trabaja en una tienda de especias en Mekelle, la capital de Tigray. “Existe un gran temor a que se vuelvan a cortar los bancos, las redes de telecomunicaciones, la electricidad y los productos básicos”.

Conflicto regional

El presidente etíope, Taye Atske Selassie Amde, en su intervención el miércoles ante la Asamblea General de la ONU, denunció “las fuerzas de la destrucción y el caos” y “la injerencia de elementos adversarios en nuestros asuntos internos”.

El gobierno federal de Etiopía enfrenta una nueva escalada del conflicto (Reuters)

Según los analistas, los rebeldes de Tigray cuentan con el apoyo de Eritrea, que teme que Etiopía, país sin salida al mar, esté planeando invadirlo para obtener acceso al Mar Rojo.

Assefa, del TPLF, declaró a AFP: “No tenemos información sobre el plan de Eritrea”. Al preguntársele si solicitarían la intervención eritrea, respondió: “Todavía no”.

El ejército sudanés también está enfadado con Etiopía por su supuesto apoyo a sus enemigos paramilitares, las Fuerzas de Apoyo Rápido, lo que amenaza con complicar aún más la situación.

La reanudación de los combates se produce en un momento delicado para Estados Unidos, que apenas este mes levantó las sanciones contra Etiopía y Eritrea relacionadas con la última guerra civil, alegando que “la emergencia nacional... ha expirado”.

La embajada de Estados Unidos respaldó el miércoles al gobierno de Etiopía, declarando estar “decepcionada al ver que la cúpula del TPLF... lanza una ofensiva a gran escala”.

Alianzas

El TPLF forjó el fin de semana pasado una alianza antigubernamental con los Fano en Amhara y otros cinco grupos armados de todo el país.

La dinámica ha cambiado desde la última guerra civil, cuando tanto Fano como Eritrea lucharon junto al gobierno contra los tigrayanos, para luego verse frustrados cuando se firmó un acuerdo de paz en 2022.

El Acuerdo de Paz de Pretoria de 2022 mantuvo una tensa calma hasta finales del año pasado, cuando se reanudaron los enfrentamientos.

Desde entonces, el gobierno federal ha lanzado ataques con drones en Tigray y ha concentrado tropas en la frontera regional.

El TPLF gobernó toda Etiopía desde 1991 hasta 2018, antes de ser relegado a un segundo plano con el ascenso del primer ministro Abiy Ahmed, lo que finalmente desencadenó la guerra civil.

Organizaciones de derechos humanos han acusado al TPLF de llevar a cabo una campaña de reclutamiento forzoso este año, mientras se preparaba para un nuevo conflicto, incluso cuando alrededor de un millón de personas seguían desplazadas desde la última guerra.

(AFP)