Clorinda Medina tenía 86 años y vivía sola en una casa del barrio Ludueña, en Rosario. El lunes por la mañana debía asistir a una consulta médica y su sobrina, que había viajado casi 500 kilómetros desde Romang para acompañarla, llegó hasta la propiedad, ubicada en Minetti al 5800. Como nadie respondía, tuvo que recurrir a un cerrajero para poder entrar. Adentro encontró a la mujer muerta, con golpes, abundante sangre y una bolsa de consorcio negra que le cubría la cabeza.
La causa exacta de la muerte y la data del fallecimiento deberán establecerse con la autopsia, que será realizada en el Instituto Médico Legal. “Tiene varios golpes, hay mucha cantidad de sangre. Hay varios signos y evidencia de que ha sido una muerte violenta”, confirmó la fiscal Carla Ranciari, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas.
La escena encontrada dentro de la propiedad llevó a los investigadores a poner el foco en un posible robo. La vivienda estaba completamente revuelta y, según explicó la fiscal, había indicios de que quien ingresó pudo haber intentado llevarse algún elemento. Por ahora, sin embargo, no pudieron determinar si faltaba dinero u objetos de valor. También buscan establecer cómo entró el atacante y si la víctima conocía a la persona que la asesinó.
Los últimos días de Clorinda
Los vecinos del barrio dijeron que no veían a Medina desde el miércoles o jueves de la semana pasada. Ese período coincide, en principio, con el estado de descomposición que presentaba el cuerpo, aunque la Justicia todavía debe precisar cuándo ocurrió el homicidio. La fiscal indicó que las últimas personas que tuvieron contacto con ella fueron vecinos que la habían visto durante esos días.
Una amiga que conocía a Clorinda desde hacía años contó que intentó encontrarla durante tres días consecutivos. “Vine tres días seguidos. Golpeaba la puerta, su perrito toreaba. Me llamó la atención, porque cuando ella se iba al campo me avisaba y no me avisó. Pensé que se había ido”, relató.
La mujer también contó que ambas concurrían juntas a la iglesia y que había visto a Medina por última vez el martes, cuando participó de una reunión. Según su relato, Clorinda estaba por mudarse a la casa de una sobrina.
Otro dato que ahora analiza la investigación es que la mujer tenía su propiedad en venta. Algunos vecinos aseguraron que ya la había vendido, mientras que otros señalaron que la operación todavía estaba en proceso. Por el momento no hay confirmación de que hubiera recibido dinero por la vivienda ni de que esa eventual transacción esté vinculada con el asesinato.
Una investigación sin cámaras de seguridad
La Fiscalía también constató que no había cámaras de vigilancia en las inmediaciones de la casa, por lo que los investigadores no cuentan, al menos por ahora, con registros que permitan reconstruir los movimientos alrededor del domicilio.
Mientras avanzan las pericias, el cuerpo fue trasladado al Instituto Médico Legal para la autopsia. Los investigadores deberán determinar la causa y la data de muerte, establecer qué elementos pudieron haber sido sustraídos y reconstruir cómo fue el ingreso a la vivienda.
La principal hipótesis apunta a un homicidio cometido en el marco de un robo, aunque todavía quedan varios interrogantes por resolver y no se descartan otras líneas de investigación.


