Una mujer y su hija mayor de edad convivieron durante años con al cadáver de un hombre de unos 75 años, familiar de ambas, en el comedor de su casa del municipio barcelonés de Cabrera d’Anoia, en España.
El cuerpo, que llevaba cerca de dos años en el lugar, fue descubierto por los Mossos d’Esquadra luego de que los vecinos alertaran a las autoridades por el aislamiento de la familia y la falta de movimiento en la vivienda.
Cuando los agentes llegaron, la esposa del fallecido, de 59 años, abrió la puerta. En el interior también se encontraba su hija de 22 años.
Los policías encontraron el cadáver en el comedor, cubierto con una sábana y en avanzado estado de descomposición. Según contó la mujer, su marido murió en 2024 sentado en el sofá y desde entonces no movieron el cuerpo.
Una vivienda en condiciones insalubres y señales de aislamiento
El estado de la casa llamó la atención de los investigadores: el exterior presentaba vegetación crecida y falta de mantenimiento, mientras que en el interior se acumulaban objetos y suciedad.
Los vecinos también señalaron que el auto de la familia permanecía estacionado en el mismo lugar desde hacía años.
Madre e hija vivían prácticamente aisladas desde la pandemia. Realizaban sus compras por internet y recogían los paquetes durante la noche, evitando el contacto con los vecinos.
Los Mossos d’Esquadra informaron que el cadáver no presentaba signos externos de violencia, aunque la autopsia será clave para determinar la causa de la muerte. El cuerpo, además, no estaba completo, un detalle que aún se investiga.
Tras el hallazgo, la mujer y su hija fueron trasladadas a un hospital para una revisión médica y para recibir atención psicológica.
Según las primeras informaciones, ambas presentaban problemas que podrían haber favorecido el aislamiento y la convivencia prolongada con el cadáver.

