Este 1 de septiembre comenzó la décima temporada otoño-invierno en la que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), junto a sus equivalentes en Francia, Portugal, Bélgica, Luxemburgo y Andorra, nombra a las borrascas y DANAs que pueden tener un gran impacto en estos países. Hasta la temporada 2017-2018, las borrascas se habían nombrado todas indistintamente. Sin embargo, en ese momento se decidió imitar el sistema de los servicios meteorológicos de Reino Unido e Irlanda, que solo bautizan aquellas borrascas que realmente pueden causar un gran impacto tanto en bienes como en personas.
Del mismo modo que ocurre con los huracanes del Atlántico y el Pacífico, las borrascas reciben un nombre propio de persona, fácilmente identificable por la población, según una lista que ya está decidida y publicada antes de que empiece la temporada.
¿Cómo se nombran las borrascas y las DANAs?
La decisión de nombrar solo las borrascas y DANAs de gran impacto se tomó por motivos sociales. Según encuestas realizadas en Reino Unido e Irlanda, la población está más atenta a los avisos de fenómenos meteorológicos adversos y las recomendaciones de seguridad cuando dichos fenómenos están identificados y asociados a un nombre que puedan recordar. Si absolutamente todos reciben nombre, se pierde el efecto, pero si solo se nombra a los que pueden tener un impacto importante, la población se los toma más en serio, pues sabe que realmente puede haber peligro.
Los fenómenos nombrados en el grupo suroeste europeo, al que pertenece España, son las borrascas atlánticas y del Mediterráneo occidental, además de las DANAs que puedan tener un alto impacto en dicho territorio.
Según la AEMET, las borrascas de gran impacto son aquellas de nivel naranja o rojo, con rachas máximas superiores a 90, 100 y 110 km/h dependiendo de las zonas. Este criterio se podrá relajar en cuanto al impacto del viento y será suficiente para avisos amarillos de viento con rachas máximas superiores a 70, 80 y 90 km/h, cuando los impactos asociados a las precipitaciones puedan ser también importantes. En el caso de las DANAs, se tiene en cuenta, además, que los fenómenos más adversos estén siempre asociados a las lluvias y/o nevadas intensas y/o persistentes. Se pueden nombrar como de gran impacto incluso en ausencia de avisos de viento.



