Durante mucho tiempo, el acto de fumar se ha asociado culturalmente a una actividad de socialización con la mítica pausa para el cigarro en el trabajo o las charlas en las puertas de los bares. Sin embargo, la ciencia llega para romper con este mito y apunta a que ocurre todo lo contrario: se relaciona con una mayor soledad a partir de los 65 años.
Un nuevo estudio. Aquí una investigación bastante reciente ha juntado a 50.000 participantes de 15 países europeos diferentes, basado en datos del proyecto SHARE y con dos años de seguimiento, para poder estimar lo que ocurre más allá de la salud física cuando estamos fumando. Y aquí dejan claro que fumar no trae nada bueno ni para nuestros pulmones ni tampoco para nuestras relaciones sociales.
Sin embargo, estamos ante un resultado preliminar de un congreso, y todavía faltan detalles esenciales para hacer una evaluación independiente completa, como por ejemplo el protocolo, la definición exacta de exposición y el modelo estadístico usado.




