La histórica firma Lácteos Verónica acordó la venta de sus plantas industriales de Clason y Suardi, ubicadas en la provincia de Santa Fe, por un monto total de US$15,5 millones.
La operación, orientada a conseguir liquidez en medio de una severa crisis financiera y productiva, requiere la validación del juzgado donde tramita el concurso preventivo de acreedores de la empresa.
Los boletos de compraventa se firmaron el pasado 2 de julio.
La transferencia del establecimiento productivo de Clason se fijó en US$9 millones, mientras que la unidad de Suardi se pactó en US$6,5 millones.
El proceso de venta no está definitivamente concluido, ya que la condición de concurso preventivo exige una revisión previa de la Justicia comercial antes de liberar los activos.
La situación patrimonial de la agroindustria santafesina afecta de forma directa a la nómina de personal, a la red de proveedores primarios y al entramado económico de las localidades donde operan sus instalaciones.

Morosidad salarial y reclamos de la cuenca tambera
La plantilla de trabajadores de Lácteos Verónica sufrió un achicamiento progresivo durante el último año.
La firma contaba con un plantel de casi 700 empleados entre sus distintas dependencias, cifra que se redujo a poco más de 300 operarios en funciones actuales.
Los trabajadores pertenecientes a las plantas de Clason, Suardi y Lehmann denuncian el impago de sus haberes mensuales desde diciembre del año pasado, además del atraso en el abono de las cuotas del aguinaldo.
En la planta de Lehmann, situada en las inmediaciones de Rafaela, la falta de certezas sobre el rumbo de la reestructuración mantiene paralizada la actividad y genera preocupación por la preservación de los puestos de trabajo restantes.
El impacto sobre el sector primario registra números críticos para la economía regional. Alrededor de 150 productores tamberos reclaman a la empresa el pago de una deuda estimada en US$70 millones.
La suma corresponde a entregas de leche cruda realizadas para el procesamiento industrial que no fueron saldadas, lo que provocó un desequilibrio financiero en los establecimientos lácteos de la zona.
En la planta de Suardi se registró una reanudación parcial de tareas bajo la modalidad de producción a fasón.

El esquema opera como un período de prueba e involucra a una dotación reducida de entre 12 y 18 trabajadores, frente a la nómina original de 85 operarios que prestaba servicios en el lugar.
La Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (ATILRA) considera que el mecanismo a fasón constituye una medida provisoria ante la emergencia.
El gremio remarcó que este tipo de acuerdos no resuelve la cuestión de fondo respecto de la deuda salarial acumulada ni garantiza la estabilidad definitiva de la fuente laboral.
El desenlace de la operación corporativa y el futuro operacional de Lácteos Verónica dependen de las decisiones que adopte el fuero judicial dentro del marco concursal.
La resolución determinará si la venta de las plantas permite cubrir los compromisos comerciales con productores y empleados, evitando el cese definitivo de actividades de la firma en la provincia.




