Zumbido propone un recorrido por la evolución de las redes sociales y su impacto en los vínculos (Milagros Fernández)

Durante los últimos años, las redes sociales transformaron la forma de comunicarse, construir una identidad y relacionarse con otras personas. Sin embargo, hubo una etapa en la que explorar internet tenía una lógica mucho más espontánea, marcada por la prueba, el error y una menor preocupación por las consecuencias de cada publicación.

En ese contexto aparece Zumbido, una propuesta teatral que recupera experiencias vinculadas con las primeras plataformas digitales para revisarlas desde el presente. Iara Singh y Federico Novick, creadores del proyecto, parten de sus propios recorridos para construir una mirada sobre una época en la que internet todavía tenía mucho de territorio desconocido.

La idea surgió a partir de los encuentros que ambos comenzaron a tener en febrero de 2026. Entre conversaciones, intereses compartidos y una sala disponible para trabajar, apareció una pregunta que terminó por convertirse en uno de los puntos de partida de la obra: “¿Cuándo internet dejó de ser divertida?”.

Un viaje por la internet de los 2010

Según explicó Singh, “A lo largo de mi vida, en esos primeros años de internet, había un recorrido en redes sociales muy torpe, de mucha experimentación”, señaló, al recordar una etapa en la que probó diferentes plataformas sin pensar demasiado en la construcción de una identidad digital.

De hecho, uno de los recuerdos que recupera el espectáculo refleja aquella falta de solemnidad. Como Iara no tenía permitido abrir una cuenta de Facebook, en su primer perfil utilizó durante un tiempo el nombre y la fotografía de Mariano Martínez. “Te gustaba algo, lo compartías sin buscarle una utilidad y al otro día eso cambiaba y no pasaba nada”, contó sobre aquella experiencia.

A partir de ese tipo de situaciones, Zumbido reúne materiales de plataformas que formaron parte de la vida cotidiana de una generación, junto con chats y archivos personales. Facebook, MSN, Fotolog, Ask Fm, TuSecreto y otras redes aparecen como parte de un recorrido que permite observar cómo cambiaron las formas de expresarse y vincularse.

Iara Singh protagoniza de una propuesta que transforma las experiencias digitales en material teatral (Milagros Fernández)

Además, la obra pone el foco en una diferencia central con el presente. Para Singh, aquella etapa tenía un carácter más errático, mientras que las redes actuales presentan una lógica mucho más definida por los algoritmos y por la necesidad de construir un universo reconocible.

Entre la vergüenza y el humor

Por otra parte, recuperar esos recuerdos implica para Iara exponerse de una manera particular. El material utilizado en la obra incluye situaciones personales que pueden resultar incómodas muchos años después, una experiencia que la actriz debió procesar antes de llevarla al escenario.

“El espíritu de Zumbido no es solamente ‘les voy a ventilar mi vida’, sino invitarte a vos a recordar”, explicó. La intención, según detalló, es generar una “efervescencia colectiva” en la que las experiencias individuales puedan convertirse en un punto de encuentro con el público.

El humor ocupa un lugar fundamental en esa dinámica. Historias que en otro momento podrían haber representado un drama aparecen transformadas en stand-up, con situaciones capaces de despertar recuerdos propios entre los espectadores.

En ese sentido, la propuesta también aborda la relación entre la vergüenza y la memoria digital. Una generación que dejó buena parte de su adolescencia registrada en internet puede encontrarse, años después, con publicaciones, conversaciones y confesiones que permanecieron disponibles mucho más tiempo del esperado.

Iara Singh y Federico Novick llevan al escenario recuerdos de una etapa marcada por la experimentación online (Milagros Fernández)

Volver a encontrarse fuera de la pantalla

Asimismo, Novick plantea una mirada sobre el cambio que atravesó internet desde aquellos primeros años. Define aquella etapa como un “jardín sin paredes”, con mayor libertad para crear, compartir información y relacionarse con desconocidos.

El contraste también aparece en la forma de consumir contenidos. Según el creador, antes existía un espíritu más amateur y altruista, con personas que generaban conocimiento y lo compartían de manera gratuita. Hoy, en cambio, la presencia constante de los algoritmos puede generar más filtros antes de publicar, interactuar o incluso dar un “like”.

Frente a ese escenario, Zumbido propone recuperar parte de aquella espontaneidad. La obra, a través de juegos y dinámicas, busca que el público pueda reconocer sus propias experiencias y, al mismo tiempo, reflexionar sobre cuánto cambió la manera de habitar el mundo digital.

La propuesta también traslada esa reflexión al espacio físico. “Conectarte para desconectarte, desconectarte para conectarte”, resumió Novick al describir una idea central del proyecto: utilizar una experiencia vinculada con internet para volver a poner en primer plano el encuentro entre personas.

Así, Zumbido propone mirar hacia una etapa particular de la cultura digital para recuperar algo que, según sus creadores, todavía puede tener lugar en el presente: la libertad de jugar, explorar y equivocarse. Entre archivos personales, humor, participación y recuerdos compartidos, la obra convierte la historia de las primeras redes en una invitación a relacionarse con el mundo digital de una manera más espontánea.

Zumbido se presenta el viernes 25 de septiembre a las 22.30, en la Sala Casals del Paseo La Plaza, con una propuesta que lleva al escenario recuerdos, experiencias y códigos de la primera etapa de las redes sociales. Para conseguir las entradas, hacer clic acá.