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- Con humor y rigor, la lingüista reúne ejemplos de errores lingüísticos que se repiten en la vida cotidiana, los medios y las redes sociales.
- Atribuye buena parte de estas falencias a la indiferencia, la falta de lectura y el empobrecimiento del vocabulario.
- La autora también expresó sus reparos sobre la creciente dependencia de los chatbots para escribir textos.













