Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, una fecha que busca aumentar el conocimiento sobre una enfermedad que afecta a más de un millón de personas en el mundo.

El linfoma es un cáncer que se origina en los linfocitos, células fundamentales del sistema inmunológico. Existen dos grandes grupos: el linfoma de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin, que a su vez incluyen numerosos subtipos y pueden requerir abordajes diferentes.

En 2026, la campaña impulsada por la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA) se desarrolla bajo el lema “Ningún paciente viaja solo”, con una mirada que no se limita al diagnóstico y al tratamiento médico, sino que también contempla el acompañamiento durante la remisión y la vida posterior a la enfermedad.

Ganglios, cansancio y sudoración nocturna: qué síntomas pueden aparecer

Entre las manifestaciones que pueden presentarse se encuentra el aumento generalmente indoloro de los ganglios linfáticos, especialmente en el cuello, las axilas o la ingle. También pueden aparecer cansancio persistente, fiebre o aumento de la temperatura sin una explicación clara, pérdida de peso involuntaria, sudoración nocturna intensa, picazón persistente, tos o falta de aire.

Reconocer los síntomas no permite hacer un diagnóstico en casa, pero sí puede ayudar a no postergar una consulta cuando algo persiste o cambia sin una explicación clara. (Foto: Adobe Stock)
Reconocer los síntomas no permite hacer un diagnóstico en casa, pero sí puede ayudar a no postergar una consulta cuando algo persiste o cambia sin una explicación clara. (Foto: Adobe Stock)

Tener alguno de estos síntomas no significa necesariamente que una persona tenga linfoma. Muchas de estas manifestaciones pueden deberse a otras enfermedades mucho más frecuentes. La recomendación es consultar cuando persisten o aparecen sin una causa evidente.

“Conocer la enfermedad y sus posibles manifestaciones es fundamental para favorecer la consulta”, explicó Martín Saslavsky, médico hematólogo y asesor de ACLA. El especialista remarcó que los linfomas incluyen distintos tipos y que cada paciente necesita una evaluación individual para llegar al diagnóstico y definir el tratamiento más adecuado.

Según datos de Lymphoma Coalition difundidos por ACLA, el 75% de las personas diagnosticadas no conocía los síntomas del linfoma y el 73% desconocía la enfermedad antes del diagnóstico. Además, el 58% demoró hasta seis meses en consultar después de la aparición del primer síntoma y el 62% recibió inicialmente un diagnóstico incorrecto.

En el caso del linfoma de Hodgkin diagnosticado en etapas tempranas, la posibilidad de curación puede alcanzar el 90%, según los datos difundidos por la organización.

El impacto emocional también forma parte del diagnóstico

Un diagnóstico oncológico puede generar miedo, ansiedad, tristeza, enojo, incertidumbre y modificaciones importantes en la vida cotidiana. Según la Encuesta Global de Pacientes de linfoma y leucemia linfocítica crónica citada por ACLA, el 82% de los pacientes experimentó algún impacto emocional o psicológico durante los 12 meses previos debido a la enfermedad.

“Cuando una persona recibe un diagnóstico de linfoma, no solamente comienza un proceso médico. También aparecen preguntas, miedos, incertidumbre y cambios en la vida cotidiana”, explicó Mariana Godoy, psicooncóloga de ACLA.

Para la especialista, la atención médica es prioritaria, pero las emociones también necesitan un espacio de escucha y acompañamiento.

Ese impacto puede continuar incluso cuando finaliza el tratamiento. La remisión puede traer alivio, pero también temor ante una posible recaída, especialmente durante los controles médicos, la espera de resultados o frente a la aparición de algún síntoma nuevo.

La psicooncología puede ofrecer herramientas para trabajar esos temores, facilitar la adaptación a los cambios y acompañar tanto al paciente como a sus familiares.

“Acompañar no significa pedirle al paciente que sea positivo todo el tiempo ni intentar eliminar sus miedos. También significa escuchar, respetar los silencios y entender que hay emociones que necesitan tiempo para ser elaboradas”, señaló Godoy.

Una campaña para que ningún paciente atraviese el proceso solo

El lema elegido para este año intenta ampliar la mirada sobre el linfoma. “Ningún paciente viaja solo” pone el foco en la importancia de contar con información, acompañamiento familiar, equipos de salud y redes de apoyo durante las distintas etapas de la enfermedad.

En el marco de la fecha, diferentes espacios emblemáticos del país se iluminarán de color naranja, identificado con la concientización sobre el linfoma.

En la Ciudad de Buenos Aires está previsto que se iluminen la Floralis Genérica, el Puente de la Mujer, el Planetario y la Torre Espacial. En Rosario, la iniciativa alcanzará al Monumento Nacional a la Bandera y se realizará además una charla abierta en el Hospital Provincial de Rosario.

“El Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma es una oportunidad para visibilizar la enfermedad y poner el foco en la importancia de conocer sus síntomas y consultar a tiempo, pero también en todo lo que implica atravesar un diagnóstico, un tratamiento y la vida después de la enfermedad”, señaló Haydeé González, presidenta de ACLA.

La concientización no busca generar alarma, sino ofrecer información que permita reconocer cambios persistentes y realizar una consulta profesional cuando sea necesario.

Y también recordar que el cuidado de una persona con linfoma no termina en el tratamiento médico: la información, la escucha y el acompañamiento forman parte del camino.