
El papa León XIV encabezó desde el viernes 25 de septiembre un viaje apostólico de cuatro días por Francia, el primero de un pontífice al país en casi dos décadas. La gira, bautizada bajo el lema “Para que el mundo tenga vida”, combinó actos institucionales en París con jornadas de oración en Lourdes y un cierre centrado en la construcción europea en Metz.

El itinerario se abrió con un encuentro con el presidente Emmanuel Macron en el palacio del Elíseo. Por la tarde, el pontífice visitó la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), donde pronunció un discurso de media hora centrado en la dignidad humana como criterio independiente de la eficiencia económica. León XIV alertó además sobre los riesgos del uso de la inteligencia artificial en la educación y la creación artística, y reclamó proteger la “libertad de pensamiento” de los más jóvenes. Fue apenas el segundo papa en hablar ante el organismo, después de Juan Pablo II en 1980.

Esa misma noche presidió las vísperas solemnes en la catedral de Notre-Dame de París, restaurada tras el incendio de abril de 2019 y reabierta al culto en diciembre de 2024, y participó en una vigilia con miles de jóvenes en el Estadio de Francia, en Saint-Denis, a quienes definió como los “santos de Francia”.

El sábado 26, León XIV visitó el centro de acogida a migrantes Maison Bakhita, administrado por la arquidiócesis parisina, donde escuchó testimonios de un refugiado afgano y de la asociación Brazos Abiertos, dedicada a personas con discapacidad. En su discurso reivindicó “el papel de las mujeres” y pidió “honrar la dignidad infinita de cada hermano y hermana”. Por la tarde presidió una misa al aire libre entre la plaza de la Concordia y los Campos Elíseos, para la que se habían inscrito más de medio millón de fieles.

Ese domingo, el pontífice se trasladó al santuario mariano de Lourdes, en los Altos Pirineos, donde se reunió con los obispos de la Conferencia Episcopal Francesa y con víctimas de abusos sexuales cometidos en el ámbito eclesial, uno de los puntos más sensibles de la agenda. La jornada incluyó una misa frente a la gruta de Massabielle, el rezo del ángelus y, por la noche, una procesión con antorchas.

La visita concluyó el lunes en Metz, ciudad natal simbólica de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la integración europea, sepultado en la catedral de Saint-Étienne. Allí el Papa participó de un encuentro interreligioso centrado en la paz y la unidad del continente antes de celebrar la misa final de su gira.

Francia fue el quinto destino internacional del pontificado de León XIV, que sucedió a Francisco en mayo de 2025 y ya había visitado Turquía, Líbano, Mónaco, varios países africanos y España. El viaje ocurrió en un país de fuerte tradición laica y práctica religiosa decreciente, aunque con un repunte reciente de bautismos entre adultos jóvenes que la Iglesia francesa atribuyó a una búsqueda espiritual en contextos de incertidumbre social y política.












