
Un equipo de científicos del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, Estados Unidos, y la Universidad John Moores de Liverpool, Inglaterra, identificó la primera serie conocida de pisadas de un Tiranosaurio rex adulto. El rastro fue descubierto en la formación geológica Hell Creek, en el suroeste de Dakota del Norte, y sus resultados se publicaron en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology, según informó el diario británico The Guardian.
Las huellas, cuatro en total, forman una pista de 7 metros con dos pisadas izquierdas y dos derechas, y datan de hace 66,5 millones de años. Si bien con anterioridad se encontraron pisadas aisladas y rastros de juveniles o de especies emparentadas, este es el primer registro confirmado de locomoción continua de un T. rex adulto.
El rastro mide 7 metros y permite estimar la velocidad del animal
Según detalló el medio británico, cada pisada mide cerca de 91 centímetros de largo, con una zancada de aproximadamente 3,96 metros entre una y otra. El equipo utilizó escaneo 3D de alta resolución para documentar con precisión cada huella y producir reproducciones físicas del rastro.
A partir de ese trabajo, los investigadores estimaron que el animal se desplazaba a una velocidad de entre 5,6 y 7,2 kilómetros por hora, un ritmo similar al de una persona caminando con paso rápido. Es la primera medición directa de la velocidad de desplazamiento de un T. rex adulto basada en un rastro completo, en lugar de modelos anatómicos teóricos.

El T. rex vivió entre 66 y 68 millones de años atrás, durante el período Cretácico, y alcanzaba entre 3,6 y 4 metros de altura. Es, además, el dinosaurio más conocido y estudiado de la historia. Fue uno de los últimos dinosaurios no avianos en la Tierra antes de que un evento de extinción masiva pusiera fin a su linaje.
Las huellas revelan comportamiento, no solo anatomía
“Los huesos nos dicen una enorme cantidad sobre estos animales, pero las huellas capturan un momento de comportamiento”, afirmó Tyler Lyson, curador principal de paleontología de vertebrados del museo de Denver, en declaraciones recogidas por The Guardian. Del mismo modo agregó: “Con un rastro podemos seguir a un animal mientras se desplazaba por el paisaje. Eso es increíblemente raro para el T. rex.”
El valor científico del hallazgo radica precisamente en esa diferencia: los registros fósiles anteriores permitían reconstruir la morfología del animal, pero no documentar su movimiento en tiempo real. Un rastro con cuatro pisadas consecutivas, en cambio, ofrece datos sobre zancada, postura y velocidad que los huesos no pueden proporcionar.

La formación Hell Creek, donde se encontró el sitio, es uno de los yacimientos paleontológicos más ricos del mundo: abarca partes de Dakota del Norte, Dakota del Sur, Montana y Wyoming, y ya produjo numerosos fósiles del período Cretácico tardío.
El descubrimiento lo inició un maestro voluntario durante una exploración de rutina
El hallazgo tiene un protagonista civil. Kent Hups, maestro de escuela y voluntario de larga data del Museo de Denver, fue quien detectó el sitio durante sus recorridas por la formación y luego participó como coautor del artículo científico.
“Como maestro, siempre les digo a mis alumnos que la ciencia comienza con curiosidad, pasión y observación cuidadosa”, señaló Hups en declaraciones recogidas por el medio europeo. En la misma línea agregó: “Jamás imaginé que eso pudiera llevarme a un descubrimiento como este”.
Tres de las cuatro pisadas serán recuperadas en helicóptero más adelante este año y trasladadas al museo de Denver para su conservación y exhibición. La cuarta permanecerá en el lugar de origen mientras los investigadores continúan el estudio de la zona en busca de material adicional relacionado con el rastro.



