
Fragmentos de aeronaves y estructuras destruidas, uniformes de rescatistas, fotografías y cartas personales forman parte de una muestra por el aniversario de los atentados de septiembre de 2001 en el Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian, en Washington.
Bajo el título 11 de septiembre: 25 años después, reúne cerca de 40 piezas procedentes de los tres escenarios de los ataques de Al Qaeda: Nueva York, el Pentágono y Shanksville, Pensilvania.
Los objetos se exhiben sobre mesas abiertas, sin las vitrinas habituales, para permitir una observación más cercana. La directora del museo, Anthea Hartig, señaló, en declaraciones recogidas por Associated Press, que algunas piezas son tan frágiles que probablemente no vuelvan a exhibirse.
Según explicó, el propósito es que los visitantes no olviden los ataques y puedan reconectarse con ellos ante la llegada de generaciones que no vivieron aquel día. “Esto realmente se ha desvanecido en la historia en lugar de formar parte de nuestro paisaje de recuerdos”, reflexionó.

El Smithsonian conserva más de 600 artefactos del 11-S
El Congreso designó en diciembre de 2001 a la Institución Smithsonian y al Museo Nacional de Historia Estadounidense como repositorio nacional de las colecciones del 11 de septiembre.
Para documentar los hechos, los curadores organizaron su trabajo en torno a tres ejes: los ataques, la labor de los equipos de emergencia y las tareas de recuperación.
Jennifer Jones, conservadora de historia militar que colaboró en la recuperación de materiales del Pentágono, recordó al Washington Post que el trabajo planteó una situación poco habitual para el museo.
“Los museos estaban acostumbrados a preservar cosas antiguas, sucesos antiguos”, dijo Jones. “Era algo totalmente nuevo para muchos de nosotros”.

La colección reúne hoy más de 600 artefactos vinculados a los ataques y sus consecuencias. Incluye restos de aeronaves y de los edificios atacados, uniformes y equipos de rescatistas, fotografías, cartas de agradecimiento y piezas de vehículos de bomberos afectados durante las operaciones de emergencia.
Algunas de las piezas expuestas ofrecen una dimensión personal de esa jornada: cinturones de seguridad y el botón de llamada de un auxiliar de vuelo del vuelo 93; un bolso con llaves y una billetera hallados en el área del World Trade Center; y el teléfono del despacho de Ted Olson, entonces procurador general. Desde allí recibió la llamada de su esposa Barbara, pasajera de uno de los aviones secuestrados.
Con el paso de los años, se incorporaron objetos más allá de ese fatídico día como objetos sobre la respuesta de Estados Unidos, incluidas las guerras de Afganistán e Irak, la creación del Departamento de Seguridad Nacional y de la Administración de Seguridad en el Transporte, además de materiales sobre las consecuencias para los sobrevivientes.

Los visitantes convierten la exhibición en un intercambio entre generaciones
La directora del museo sostuvo en una declaración recogida por The Washington Post que el paso del tiempo modifica la relación del público con los atentados: “Tenemos toda una nueva generación. Para ellos, es simplemente historia, en lugar de historia vivida”.
Kenneth Cohen, responsable de la división militar y social del museo, describió conversaciones surgidas junto a las mesas entre personas que vivieron ese día y jóvenes que solo lo conocen por relatos y documentos.
Así, los objetos se convirtieron en catalizadores de diálogo. A veces, cuatro o cinco desconocidos se agrupan alrededor de un objeto y un curador interviene con preguntas para sostener el diálogo, contó Cohen.

La exposición se presenta bajo el escrutinio de la Casa Blanca
La muestra coincide con la presión de la administración del presidente Donald Trump sobre cómo el Smithsonian presenta la historia de Estados Unidos. El 4 de julio, la Casa Blanca difundió un informe que calificó a los directivos del museo de “activistas radicales” y cuestionó el trabajo de Hartig.
Posteriormente, el mandatario ordenó colocar carteles frente al museo para advertir que algunas exhibiciones presentan “inexactitudes” sobre la historia estadounidense. Hasta el momento, esas señales no fueron instaladas, precisó The Washington Post.
La directora indicó que el escrutinio no alteró la preparación de la muestra conmemorativa. Por el contrario, a su juicio, la hizo “más importante”.
“Este museo existe como un depósito, como un lugar de memoria. Y por eso, el momento político actual es como muchos otros momentos políticos que documentamos. Hay diferentes opiniones y controversias sobre cómo realizamos nuestro trabajo”, explicó Hartig citada por Associated Press.
El Smithsonian afronta además una transición institucional después de que Lonnie Bunch anunciara que dejará la dirección de la entidad. Su sucesor será elegido por una Junta de Regentes que incluye al vicepresidente JD Vance, al presidente de la Corte Suprema, John Roberts, legisladores de ambos partidos y regentes ciudadanos.




