A los 65 años, la británica Martine Barons obtuvo su tercer título mundial de levantamiento de potencia en el Campeonato Mundial de la AWPC, en la categoría de 65 a 85 años. La atleta, nacida en Stratford-upon-Avon, Inglaterra, empezó a entrenar hace dos años y medio y ahora compite en una disciplina que exige fuerza y técnica. Sus resultados le valieron el apodo de “la abuela del peso muerto”.
El título conseguido recientemente es el más reciente de una trayectoria que comenzó durante el confinamiento por la pandemia. Hasta entonces, Barons no había participado en competencias de esa modalidad. La prueba en la que se especializó, el peso muerto, consiste en levantar una barra desde el suelo hasta quedar erguido, con los brazos extendidos.

Según contó a la BBC, su interés por las pesas surgió después de asistir a un seminario sobre actividad física durante la menopausia. Allí escuchó una recomendación que la llevó a modificar sus hábitos: dedicar menos tiempo a correr e incorporar ejercicios de fuerza a su rutina.
Poco después, una compañera de la Universidad de Warwick, que también era entrenadora personal, le enseñó la técnica del peso muerto. La preparación inicial dio paso a una rutina regular y, más adelante, a la posibilidad de competir.
Una invitación abrió el camino hacia los torneos internacionales
La atleta explicó que se anotó en sus primeras pruebas sin una meta profesional. Quería probarse, disfrutar de la experiencia y comprobar cuánto había avanzado. La situación cambió cuando recibió invitaciones para participar en certámenes de mayor alcance.

“Cuando me invitaron a los Campeonatos Británico y Europeo, pensé: ‘Bueno, me han invitado, sería descortés no ir’. Pero ¿quién habría pensado que esto llevaría a todo esto? Yo no”, afirmó Barons en declaraciones recogidas por la BBC.
Para Barons, los triunfos deportivos acompañaron un cambio físico que percibe fuera de las competencias. “He visto un cambio enorme en mi físico y en mis capacidades. Estoy segura de que mi cuerpo tiene al menos 20 años menos”, dijo al medio británico.
Las pesas mejoraron su movilidad y su autonomía cotidiana
El entrenamiento le permitió ganar fuerza, mejorar la postura y moverse con mayor soltura. Entre los cambios que menciona, destaca que ahora puede tocarse los pies al levantarse por la mañana, algo que vincula con la movilidad que fue desarrollando durante la preparación.
“Si necesito mover muebles en casa, puedo hacerlo; puedo lanzar a mis nietos al aire y jugar con ellos”, explicó. “Mi postura es mejor y simplemente me siento más capaz y más segura en la vida diaria”.

Ese efecto sobre las actividades cotidianas ocupa un lugar central en su experiencia. Para Barons, el levantamiento de potencia no se reduce al rendimiento en una competencia, sino que también le dio más confianza para resolver tareas domésticas y compartir juegos con sus nietos.
La atleta atribuyó el proceso al trabajo sostenido durante los últimos años. Además, valoró los vínculos que formó a través de este deporte, ya que las competencias le permitieron conocer a personas de distintos lugares.
“Ha sido muy emocionante. He aprendido mucho, he conocido gente de todo el mundo y ha sido encantador”, señaló.
Barons propone empezar de forma gradual y con acompañamiento
Consultada por las opciones disponibles para las mujeres que buscan ganar fuerza, la deportista sugirió acudir a un gimnasio y elaborar una rutina personal con la orientación de un entrenador. Así, cada práctica puede adaptarse a las necesidades y posibilidades de quien la realiza.

También planteó una alternativa para quienes prefieren comenzar en casa. En esos casos, recomendó usar bandas de resistencia y seguir un plan sencillo, con ejercicios adecuados al estado físico de cada persona.
Su recorrido muestra que la incorporación de pesas puede comenzar con una enseñanza básica y progresar de manera paulatina. Barons pasó de aprender el peso muerto con una compañera de trabajo a competir en torneos internacionales.




