A medida que envejece, una nueva industria está tomando forma en China: el alquiler de "hijos subcontratados"

No son cuidadores, ni enfermeros, ni terapeutas. A medida que China envejece y crece el número de ancianos que viven solos, un nuevo perfil laboral toma forma en el gigante asiático: los "hijos subcontratados", adultos que a cambio de unos cientos de yuanes ofrecen compañía y asistencia a los mayores. Sus servicios se anuncian en redes y empiezan a ser tan comunes que ya han abierto un debate interesante en el país, sobre todo porque (a diferencia de los enfermeros o cuidadores especializados), no tienen por qué estar cualificados.

Es la enésima prueba de que algo está cambiando en China.

¿"Hijos adultos de alquiler"? Suena extraño, pero la expresión no es nuestra. La usó hace unos días The Washington Post en un artículo sobre un perfil laboral que está ganando fuerza en China: adultos jóvenes (sobre todo de entre 20 y 30 años) que se ofrecen a acompañar y ayudar a personas ancianas a cambio de una tarifa. No son enfermeros. Ni terapeutas geriátricos. Tampoco cuidadores profesionales. Su labor es ligeramente distinta: ofrecen compañía.

Estos "hijos subcontratados" (el término tampoco es nuestro) visitan a los ancianos, charlan con ellos, los acompañan a la compra o al hospital y les echan una mano con tareas del día a día, como configurar sus teléfonos. Más allá de la ayuda que puedan prestar, su principal función es otra: espantar la soledad. 

"Al hablar con jóvenes como nosotros, pueden recuperar la vitalidad y sentirse con más energía", explica al Post Sun Shuyang, de 28 años y que trabaja en una empresa de Tianjin que se dedica precisamente a acompañar a ancianos.

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¿Es algo común? No hay estadísticas fiables sobre cuántas personas ofrecen esta clase de servicios en China, su nivel de demanda ni el volumen de negocio que mueven, pero llega una búsqueda rápida en Google para comprobar que se trata de un fenómeno en expansión. La prensa local lleva tiempo hablando de él y la extranjera le sigue la pista también desde hace meses. En octubre de 2025 Six Thone publicó ya un informe sobre "hijos subcontratados" en el gigante asiático, un "mercado en auge" que crecía gracias al impulso de las redes sociales.

Su forma de trabajar era (y es) muy sencilla. Los "hijos de alquiler" anuncian sus servicios en redes o se aprovechan del boca a boca. No son solo particulares, hay también empresas que han encontrado en la soledad un filón económico. 

Six Thone cita el caso concreto de un grupo de cuidadores que empezó en Dalian con nueve personas y en solo unos meses sumaba ya cientos de miembros, lo que le animó a extenderse a otras regione del país. Y eso que el servicio no es lo que se dice barato: tras examinar varios anuncios en redes, el Post calcula que las tarifas oscilan de media entre los 29 y 88 euros por sesiones de tres horas.

Pero… ¿Quién los contrata? Peng Lei, el impulsor del grupo de Dalian, explicaba hace unos meses que la mayoría de personas que contactan con ellos no son ancianos, sino sus hijos, gente que a menudo se ha tenido que mudar a otra región (o país) y no puede cuidar de sus padres mayores. No es un detalle menor. Si el negocio de los "hijos de alquiler" despierta tanto interés es porque conecta directamente con varias realidades muy presentes en la sociedad china.

Para empezar, la 'resaca' de la política del hijo único, que entre 1979 y 2015 impidió a las familias tener más de un retoño. Ahora esa generación se enfrenta a un dilema: son adultos sin hermanos que deben cuidar de sus propios vástagos y padres, en ocasiones tras haber migrado a ciudades situadas a horas en coche. 

Si eso no fuera suficiente, se le añade otro hándicap: en China es cada vez más frecuente encontrarse con ancianos que viven solos, lo que se explica a su vez por su reticencia a trasladarse a residencias. Según la Comisión Nacional de Salud, cerca de 90% de los mayores prefiere envejecer en el hogar familiar.

¿Tan grave es el problema? Las estadísticas desde luego no pintan un panorama optimista. Al igual que Japón o Corea del Sur, China está sumida en una complicada crisis de demográfica que aún no ha logrado revertir. Si la OMS no falla en sus proyecciones, en 2040 el país acogerá a más de 400 millones de personas mayores de 60 años, lo que representará el 28% de toda su población. 

El problema no es solo que haya más ancianos, sino lo que eso implica a nivel económico, social y asistencial. Hay quien ya advierte que China no tardará en sufrir un alarmante déficit de enfermeras especializadas en geriatría.

¿Son los "hijos de alquiler" la solución? Por lo pronto, su figura ha desatado un debate en China. Medios locales como Jingshen Wenming Bao o Guancha han publicado columnas en las que ahondan en los retos que implican los servicios de "hijos subcontratados". Sirven para ayudar a los ancianos y echar una mano a los descendientes que viven lejos, cierto; pero a diferencia de lo que ocurre con los terapeutas y enfermeros titulados, muchos de estos acompañantes carecen de cualificación y trabajan en una actividad sin una regulación clara.

El sector es consciente y ya hay cuidadores que prefieren trabajar usando cámaras que documenten todo lo que hacen o piden a los clientes que firmen cartas de autorización. Lo cierto es que el cuidado de los ancianos (la silver economy en general) está alentando nuevos perfiles profesionales, como los acompañantes para residencias y hospitales, gente que vela por el cuidado e intereses de sus clientes. Desde las administraciones (caso del Gobierno de Shanghái) también se han puesto en marcha servicios de acompañamiento.

Imágenes | Fenghua (Unsplash) y 志坚 平井 (Unsplash)

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La noticia A medida que envejece, una nueva industria está tomando forma en China: el alquiler de "hijos subcontratados" fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .