El comienzo de septiembre transcurre con precipitaciones escasas en buena parte de las regiones agrícolas argentinas, mientras los productores siguen esperando las lluvias generalizadas que permitan recuperar las reservas de agua en los suelos.
El informe semanal de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), correspondiente al período del 7 al 13 de septiembre, advierte que predominan los desecamientos en los lotes de trigo y que el déficit hídrico comienza a extenderse en algunas de las principales zonas productivas del país.
La situación es especialmente visible en el norte argentino. El área con reservas deficitarias de agua en el suelo continúa creciendo y ya abarca gran parte de las zonas más productivas de Salta, Chaco y Santiago del Estero. En La Pampa y Córdoba, en tanto, es más extensa el área con almacenajes escasos estimados para lotes de trigo de siembra temprana.

En el centro y sur de Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires predominan las unidades de suelo con reservas hídricas clasificadas como regulares. La provincia de Buenos Aires todavía conserva algunas áreas con reservas adecuadas, aunque el mapa de la ORA también muestra el deterioro de las condiciones en distintas regiones agrícolas.
Los registros de precipitaciones de la semana confirman la distribución desigual de las lluvias. Los mayores acumulados se concentraron en Misiones, con 114 milímetros en Bernardo de Irigoyen, 49 milímetros en Iguazú y 46 milímetros en Posadas. Fuera de esa provincia, se registraron 46 milímetros en Santa Rosa de Conlara, San Luis, y 37 milímetros en Villa Dolores, Córdoba. La ORA no reportó acumulados semanales superiores a 100 milímetros en otras provincias.
El problema para los cultivos de invierno es que las lluvias de las dos primeras semanas de septiembre fueron, en general, escasas. En consecuencia, el informe señala que predominan ampliamente los desecamientos. La falta de nuevas precipitaciones comienza a reflejarse en las reservas superficiales y profundas de los suelos, con diferencias importantes según la región y el lote.
La evolución del agua almacenada adquiere relevancia en un momento en que los cultivos de trigo atraviesan etapas de desarrollo que requieren disponibilidad hídrica. El informe de la ORA considera una cobertura de trigo de siembra temprana para estimar el contenido de agua en el primer metro de suelo. Bajo esa referencia, el deterioro de las reservas ya se observa en varias zonas productivas y plantea un condicionante para el desarrollo de los cultivos si las lluvias no llegan.
El pronóstico para los próximos siete días tampoco anticipa una recuperación generalizada de las condiciones. Se prevén temperaturas superiores a las normales en el centro del país y en el centro y norte de la Patagonia, mientras que las precipitaciones serían algo inferiores a las normales en el noreste de Corrientes y el sur de Misiones. El escenario mantiene la incertidumbre sobre la posibilidad de que las lluvias alcancen las regiones que más necesitan recomponer sus reservas.
A este panorama se sumó durante la semana un episodio de temperaturas muy bajas que alcanzó a buena parte del territorio nacional. La ORA registró heladas en la Patagonia, Cuyo, el oeste del NOA y el centro y sur de la región pampeana. Las mínimas más bajas se observaron en Maquinchao, Río Negro, con -12,4 °C, y Esquel, Chubut, con -8,4 °C.
Fuera de la Patagonia, los registros más extremos correspondieron a la provincia de Buenos Aires. Tandil marcó -7,8 °C, mientras que Azul y Coronel Suárez registraron -6,2 °C. La ORA aclara que las heladas de la semana no pueden calificarse como tardías, aunque se caracterizaron por valores muy por debajo de cero.
El caso de Tandil merece una mención especial. La estación meteorológica registró el lunes 7 de septiembre una mínima de -7,8 °C, que resultó récord histórico para ese mes. El valor superó el anterior registro más bajo, de -7,1 °C, medido el 14 de septiembre de 2023. La serie histórica de Tandil se inicia en 1961 y los dos valores más bajos para septiembre corresponden a los últimos años.

La combinación de reservas hídricas que se reducen en algunas zonas y temperaturas que todavía se mantienen muy bajas agrega presión sobre los cultivos de invierno. Mientras los productores esperan lluvias más generalizadas, el seguimiento de la ORA muestra que el agua disponible en los suelos presenta una evolución dispar y que algunas regiones agrícolas ya empiezan a sentir la falta de precipitaciones.




