Un grupo de investigadores analizó cómo la relación que los adolescentes tienen con sus perros puede impactar en la manera en que afrontan situaciones de estrés y ansiedad. De acuerdo a los primeros resultados, muchos jóvenes que tienen un vínculo positivo con su mascota suelen manejar mejor esas situaciones.
El estudio forma parte del Teen & Dog Study, un proyecto encabezado por Megan Mueller, profesora especializada en interacción humano-animal de la Universidad de Tufts, en Estados Unidos.
Fue publicado en 2025 en la revista PLOS One y tiene como objetivo seguir durante cinco años a 514 personas de entre 13 y 17 años con altos niveles de ansiedad social que viven con perros y sus familias.
Cómo es el estudio que analiza el vínculo entre adolescentes y perros
Los científicos eligieron trabajar con adolescentes con altos niveles de ansiedad social para estudiar qué impacto podría tener la relación con sus perros al enfrentarse a este tipo de situaciones.
“Investigaciones recientes demostraron que las relaciones con animales de compañía, los perros en particular, pueden aliviar la ansiedad en los jóvenes. Sin embargo, necesitamos más investigación y, específicamente, datos longitudinales para evaluar el verdadero potencial de la relación entre adolescentes y perros”, explicó Mueller en una entrevista publicada por Mars Petcare.

Este experimento es importante porque, a diferencia de otros estudios, los investigadores no observan a los participantes en un único momento, sino que los siguen durante varios años.
“Dentro de nuestro grupo de participantes, tenemos algunos que tienen un vínculo muy fuerte con sus perros. Otros tienen relaciones menos fuertes. Para nosotros era importante capturar una variedad de experiencias y dinámicas familiares”, indicó la especialista.
En cuanto al método de trabajo, los adolescentes y sus padres responden encuestas y participan de entrevistas. Asimismo, se reúne información sobre el bienestar emocional, social y fisiológico de los participantes.
En determinados días, los jóvenes reciben preguntas en el celular para indicar si están con su perro y cómo se sienten en ese momento. Esas respuestas se comparan con datos fisiológicos que son registrados por una pulsera que llevan en la muñeca.
Qué encontraron hasta ahora sobre la relación con los perros y el estrés
Según Mueller, los primeros resultados muestran que las relaciones entre los adolescentes y sus perros son muy diferentes. Sin embargo, la experta indicó que se identificó un patrón: “Para muchos jóvenes, una relación positiva con su perro está vinculada con una forma adaptativa de afrontar la ansiedad”.
De todas maneras, aclaró que no todos recurren a sus mascotas de la misma manera: “Los adolescentes difieren en cómo y cuándo recurren a sus perros en busca de consuelo, y en cómo están conectados sus sentimientos, sus respuestas al estrés y su sensación de soledad”.

Por eso, los investigadores buscan analizar no solamente si existe un vínculo fuerte entre el adolescente y su mascota, sino también qué ocurre durante las interacciones y qué mecanismos podrían estar detrás de esa relación.
A pesar de los primeros patrones encontrados, los resultados no significan que tener un perro provoque por sí mismo una mejor respuesta frente al estrés o la ansiedad. Justamente, el seguimiento a lo largo de los años busca determinar con mayor precisión cómo se relacionan estas variables y qué diferencias aparecen entre los adolescentes.
Según Mueller, el objetivo es que los datos ayuden a comprender en qué casos la relación con una mascota puede resultar útil.
“Esperamos que el estudio pueda servir para desarrollar intervenciones que aprovechen los beneficios de las relaciones entre los jóvenes y los perros para mejorar los resultados de salud mental”, concluyó.




