Lucrecia Martel cuestionó Marvel por la propuesta que recibió para dirigir Black Widow, la película protagonizada por Scarlett Johansson. La cineasta argentina explicó que no rechazó el proyecto, sino que la convocatoria le ofrecía un margen limitado para intervenir en la película.
La prestigiosa directora habló sobre el episodio durante una entrevista con Laboratorio Pop, un programa de investigación del Centro de Estudios Avanzados (CEA) de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). “No rechacé la película. No, no, no. Yo jamás voy a rechazar un trabajo”. Luego explicó que la situación había sido distinta: “Lo que pasa es que a veces el trabajo me rechaza a mí”.

Marvel se comunicó con Martel alrededor de 2018, cuando la compañía buscaba directoras mujeres para encabezar Black Widow. La cineasta contó que aceptó reunirse con los responsables del proyecto, aunque desde el comienzo entendió que formaba parte de una selección amplia.
“Yo ya sabía que era un casting de directores y que necesitaban cumplir con un montón de nombres, que alguien hizo la lista de todas las minas que hacen cine. ‘Tenemos ser más feministas, bueno, llamemos a esta, esta, esta y esta’. Y fui sabiendo que todo era un gran bluff”, recordó, filosa. “Llego y ya estaba escrito el guion”, relató. Esa condición la llevó a preguntar cuál sería su trabajo dentro de una producción cuya historia ya había sido establecida.

Según Martel, los representantes de Marvel le explicaron que Scarlett Johansson ya estaba elegida para interpretar a la protagonista y que buscaban una directora que tuviera una buena relación con la actriz. “Tenemos una actriz, Scarlett Johansson, y queremos que tenga una directora que se lleve bien”, recordó que le dijeron. La respuesta le planteó una duda sobre el espacio que tendría. “‘Pero ya está escrito el guión’, les dije. ‘¿Qué chances narrativas tengo yo?’”, relató la creadora de películas como Zama y La mujer sin cabeza.
La propuesta, según el relato de Martel, estaba concentrada en el desarrollo dramático de la protagonista. La compañía quería que una directora se ocupara del vínculo con Johansson y del trabajo sobre el personaje de Natasha Romanoff. Incluso desde la superproducción le señalaron que no debía ocuparse de las secuencias de acción. “Las escenas de acción las iban a filmar ellos”, explicó, según la aclaración realizada sobre la transcripción de la entrevista.

La cineasta sostuvo que comprendía la manera de trabajar de la industria cinematográfica, pero cuestionó que la convocaran cuando el guion y la concepción visual ya estaban establecidos. “Te llaman para una película, el guión ya está escrito. Yo entiendo que la industria es así”, dijo. “Era algo como ‘salta de un avión, se sube a una vaca, sale corriendo’. Como una boludez, lo de siempre, digamos. Divertido, lo de siempre”.
La directora consideró que las escenas ya estaban pensadas dentro de un modelo tradicional del cine de superhéroes y la acción debía aparecer como una sucesión de golpes, patadas, desplazamientos y combates. “Las escenas de acción las iba a filmar otra área”, explicó al referirse a la organización que le habían presentado y lanzó un fuerte cuestionamiento. “Quieren deconstruirse y por eso llaman a una directora mujer. Los guionistas ya estaban, eran los de siempre”, sostuvo.

Martel contó que tenía una propuesta distinta para el personaje y para la acción de Black Widow. Su punto de partida no era el combate físico, sino la naturaleza de la araña viuda negra. “Una Black Widow es una araña venenosa”, explicó. “Un veneno es como una droga que altera la percepción. Yo tenía una idea que era muchísimo mejor. Entonces, iba a ir por otro lado. La acción iba a ser de otro tipo”, explicó.
Durante la conversación, la periodista vinculó la propuesta de Marvel con una representación estereotipada de la feminidad. Mencionó la idea de la “dictadura de la cintura de avispa” y la exigencia de que la heroína conservara una apariencia sexualizada. Martel respondió con una crítica al regreso del corset como elemento visual del vestuario femenino. “La cintura, el corset, toda la vuelta que dimos para volver al corset”, señaló.
“Vos sabés, primero no se pueden casi filmar las escenas de acción con esos corset”, dijo, sobre los atuendos típicos de la superheroína. La prenda obligaba a la producción a modificar los movimientos y a buscar soluciones para que la actriz pudiera actuar. “Tienen que hacer malabares porque es imposible que una persona apretada así pueda tirar una patada y encima quedar peinada. O más o menos sexy”, expresó. Para Martel, esa combinación exponía una contradicción en la construcción de la heroína de acción. “Después que hacen todo eso, prende fuego, atraviesa un coso y más o menos sigue sexy. Digo, bueno, qué milagro”, concluyó ese tramo de la conversación.

Hace unos años Lucrecia Martel había expresado sus críticas al universo de Marvel y contó que no vio la versión final de Black Widow, dirigida por Cate Shortland, pero sí otros títulos del universo Marvel durante vuelos comerciales. Sus reparos apuntaron al uso de música, efectos visuales y diseño sonoro: “La manera en que utilizan la música es realmente horrible”. También definió ese trabajo como “absolutamente de mal gusto” y sostuvo que la combinación de sonidos e imágenes le resultaba artísticamente rechazable.
La película se estrenó en julio de 2021 de forma simultánea en cines y Disney+, tras varias demoras por la pandemia. Protagonizada por Scarlett Johansson, Florence Pugh, Rachel Weisz y David Harbour, recaudó cerca de USD 379 millones a nivel mundial.



