El aceite de hígado de bacalao aporta omega-3, vitamina A y vitamina D, nutrientes vinculados con la salud ósea, visual y cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Detrás del aceite de hígado de bacalao hay un producto de origen animal que concentra nutrientes ligados a la salud ósea, visual y cardiovascular. Su origen es concreto: se obtiene del órgano del animal, un pez graso del que también se extraen compuestos valorados por su aporte de omega-3, vitamina A y vitamina D.

Las instituciones coinciden en que no se trata de un ingrediente milagroso ni de un reemplazo de tratamientos médicos, sino de un suplemento cuyo posible aporte depende del contexto, de la dosis y del perfil de cada persona. La evidencia disponible sugiere beneficios puntuales, pero también deja en claro que todavía hay áreas en las que hacen falta más estudios y que su uso requiere atención a las interacciones y al exceso de ciertas vitaminas.

Posibles beneficios del aceite de hígado de bacalao

De acuerdo con la Cleveland Clinic, contiene dos ácidos grasos omega-3, EPA y DHA, y además aporta vitamina A y vitamina D, nutrientes vinculados con la salud de los ojos, los huesos, el cerebro, el corazón, las articulaciones y el sistema inmunitario. Esa composición es la base de la mayoría de los beneficios potenciales que se le atribuyen.

La evidencia sobre el aceite de hígado de bacalao indica posibles beneficios, pero no lo presenta como un reemplazo de tratamientos médicos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según indicó la revista Health, uno de los puntos más estudiados es su posible relación con la salud cardiovascular. Un estudio señaló que los omega-3 presentes pueden contribuir a reducir los triglicéridos, un tipo de grasa en sangre cuya disminución suele asociarse con mejores indicadores cardíacos y con menor riesgo de eventos cardiovasculares. Una investigación sugiere una reducción leve del riesgo de infarto entre quienes consumen estos suplementos.

En la misma línea, una revisión publicada en Cureus evaluó a 600 pacientes con colesterol alto y comparó dos grupos: uno recibió 415 miligramos diarios de aceite de hígado de bacalao en cápsulas junto con 10 miligramos de rosuvastatina, y el otro tomó la misma estatina con placebo. Tras 30 días, el grupo de intervención mostró una reducción mayor del colesterol total y del colesterol LDL (malo) que el grupo placebo. Los autores aclararon que el efecto se observó en combinación con medicación y que se necesitan ensayos más amplios antes de extender la conclusión a otras poblaciones o escenarios.

Otro eje de interés es la inflamación, un proceso biológico que participa en la respuesta del organismo frente a lesiones, infecciones y otras agresiones. Verywell Health citó un análisis que indicó que los suplementos del óleo pueden ayudar a reducir marcadores inflamatorios, en parte por la acción de los omega-3 sobre las membranas celulares y sobre las citoquinas, moléculas que participan en la respuesta inmune.

El aceite de hígado de bacalao también fue asociado con una disminución de marcadores inflamatorios por la acción de los omega-3 (Imagen Ilustrativa Infobae)

La vitamina D presente también colabora con la mineralización del hueso cuando forma parte de una ingesta adecuada junto con calcio. Ese proceso, conocido como densidad mineral ósea, se refiere a la cantidad de minerales presentes en el tejido óseo y funciona como un indicador de fortaleza.

En paralelo, la salud ocular también se ve beneficiada por el óleo. Según Health, la vitamina A es clave para la formación de pigmentos en la retina, el tejido del ojo que transforma la luz en señales visuales. Los omega-3, por sus propiedades antiinflamatorias, también fueron asociados con mejoras en la sequedad ocular y con apoyo frente a la degeneración macular asociada a la edad, una enfermedad que deteriora la visión central.

El suplemento exige cautela con la dosis y las interacciones

La principal limitación es que los beneficios atribuidos al aceite de hígado de bacalao no tienen el mismo nivel de respaldo en todos los casos. Health advirtió que, aunque hay estudios prometedores, la investigación sobre este suplemento por sí solo sigue siendo limitada.

El trabajo de Cureus, por ejemplo, mostró resultados sobre colesterol en personas que además tomaban rosuvastatina, por lo que no permite concluir que el mismo efecto ocurra de manera idéntica sin ese tratamiento.

El consumo de aceite de hígado de bacalao requiere controlar dosis, calidad e interacciones para evitar exceso de vitamina A y efectos adversos digestivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, Cleveland Clinic remarcó que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos no evalúa este suplemento como evalúa a los medicamentos. Eso implica que la calidad y la composición pueden variar entre productos. Por esa razón, la revista Health sostuvo que conviene elegir suplementos que hayan sido sometidos a controles independientes por parte de organizaciones externas.

No obstante, el problema no suele estar en un uso moderado, sino en el exceso. Health indicó que consumir demasiado aceite de hígado de bacalao puede elevar de manera poco saludable la ingesta de omega-3 y, sobre todo, de vitamina A. Ese exceso puede provocar dolor de cabeza, náuseas y visión borrosa, mientras que los omega-3 en cantidades altas pueden asociarse con acidez, diarrea o malestar digestivo. La clínica estadounidense agregó entre los efectos adversos más habituales el mal aliento, el sabor metálico en la boca y el malestar estomacal.

En cuanto al consumo habitual, Health recomendó unos 5 mililitros al día en adultos, mientras que Cleveland Clinic insistió en leer las etiquetas en productos y no superar la dosis sugerida. Ambas fuentes coincidieron en un punto: la decisión sobre cantidad y duración debe conversarse con un profesional de la salud, especialmente en embarazo, lactancia, enfermedades hepáticas o renales, alergias a pescado y uso simultáneo de otros suplementos o medicamentos. Esa precaución, más que una formalidad, marca el límite entre una práctica de bienestar y un uso inadecuado.