
Rivales en las carreras de caballos, amigos que ocultan un sentimiento más profundo y un pueblo ficticio construido con investigación histórica: esos son algunos de los elementos que atraviesan Maplewood, la serie de cowboy romance de la autora española Adriana Criado. La saga cuenta hasta el momento con dos títulos, Espíritu salvaje y Espíritu animal, protagonizados respectivamente por Gia y Seth, y por Mackenzie y Tate.
En el marco de su primera visita a la Argentina, Criado habló en exclusiva con Infobae y repasó el proceso de escritura que atravesó, marcado por el miedo, la reescritura de personajes y una busqueda profunda sobre comunidades nativas americanas.

La escritora practicó salto a caballo durante años, y esa experiencia personal fue el origen del proyecto. En un libro anterior ya había abordado ese universo, aunque desde una mirada crítica hacia la gordofobia y el maltrato animal en el deporte, lo que la dejó con la sensación de haber dejado algo pendiente. “Me quedé como con las ganas de hablar de lo bonito de los caballos”, explicó.
La decisión de virar hacia el cowboy romance llegó después, por sugerencia de una amiga que le señaló el auge del género, algo que la autora no había contemplado hasta entonces. “Yo misma me limitaba con lo que conozco, que es el salto”, reconoció, que a partir de ahí empezó a investigar películas y libros de temática western hasta construir el pueblo ficticio de Maplewood Hollow.

Esa investigación derivó en un trabajo de varios meses sobre comunidades nativas americanas, dada la conexión histórica de esos pueblos con los caballos. Adriana contactó por correo electrónico a asociaciones, universidades y museos especializados para evitar imprecisiones en el tratamiento de las culturas originarias, entre las que investigó particularmente a los cherokee. “Históricamente estoy haciendo un libro ambientado en Estados Unidos de caballos, con conexión de caballos. ¿Quién estaba ahí el primero? Los nativos americanos”, explicó sobre el criterio que guió esa búsqueda.
Ante la diversidad de naciones indígenas y la ausencia de un registro unificado de costumbres, optó por crear una nación ficticia propia, una decisión que también respondió a algo que no esperaba encontrar en sus consultas. “Ni ellos mismos tienen un registro de sus propias costumbres y festividades, porque va cambiando a lo largo de los años”, señaló y agregó que muchas de esas tradiciones se fueron perdiendo con el tiempo sin dejar registro alguno.

El trabajo sobre los personajes exigió, en paralelo, varias reescrituras. El primer libro de la serie: Espíritu salvaje, sigue la dinámica de enemies to lovers entre Gia y Seth, rivales en las carreras de caballos del pueblo, pero el segundo de ellos no funcionó en su primera versión y obligó a la autora a detener la escritura para reformularlo por completo. “No me acababa de gustar. No me gustaba el personaje de Seth, era un personaje muy plano, sin desarrollo”, admitió.
“Hubo un momento en la novela en la que tuve que parar y decir, ¿qué le falla a este personaje?, volver atrás, darle una personalidad totalmente nueva”, explicó sobre el proceso que derivó en la versión definitiva. La clave estuvo en un rasgo de picardía que faltaba en la relación entre ambos protagonistas: “Al principio Gia era muy mala, muy cruel con él, pero él no respondía de vuelta y le hacía falta a Gia una persona que le respondiese de vuelta”, detalló.

A esa reformulación se sumó la incorporación de la diabetes como parte central del personaje de Gia, una condición que no estaba prevista en el diseño original y que surgió del vínculo de Criado con una amiga diabética con la que compartió turnos laborales durante casi un año. “La he visto pasar su diabetes cuando ha tenido un bajón de azúcar, una subida, la he visto pasarlo mal”, relató sobre lo que la llevó a incorporar ese rasgo en la trama.
“Hay muchos diabéticos que ignoran la enfermedad y hasta que no están al borde de la muerte no se centran en ella”, señaló sobre el comportamiento que terminó de justificar la rebeldía de la protagonista, un dato que la propia amiga aportó y que además colaboró en la revisión de las escenas vinculadas a la enfermedad.

En Espíritu animal, el segundo libro de la serie, que desarrolla la historia de Mackenzie y Tate bajo la dinámica de friends to lovers, incorporó otro fragmento de experiencia personal de la autora. El personaje de Mackenzie atraviesa un trauma con los caballos originado en un accidente, y Criado reconoció haber trasladado allí un episodio propio en el que perdió el control de un caballo desbocado y que le generó un miedo prolongado.
“Cada vez que me subía en el caballo pensaba que iba a volver a pasar lo mismo”, relató. “Ese sentimiento que yo tenía de no quiero volver a montar a caballo, pero cómo echo de menos ir a ver los caballos y montar, se lo transmití mucho a Mackenzie”, explicó la escritora, que definió el proceso como una forma de terapia personal a través de la escritura y admitió no haber podido aplicarse a sí misma esa misma evolución.

La escritura de ese segundo libro estuvo, sin embargo, atravesada por el síndrome del impostor, ya que Criado temía que el público, habituado a la tensión entre Gia y Seth, rechazara una relación de tono más calmo entre Mackenzie y Tate. “Solo lloraba, solo decía, la gente va a odiarlo. Vienen de la era de Gia y Seth, que los están amando, y van a leer un libro más tranquilo y lo van a odiar”, relató la autora, para quien el resultado final terminó por convertirse en su libro favorito de la serie.
A esa incertidumbre se sumó el desafío de construir a Tate, de origen mestizo nativo americano, en torno al sentimiento de no pertenecer completamente a ninguna cultura, un rasgo con el que, según indicó la escritora, se identificaron lectores de distintos orígenes mixtos en presentaciones y firmas de libros.
Detrás de esa construcción de personajes y de mundo, Criado reconoció la influencia directa de su etapa previa como escritora de literatura fantástica, un antecedente que se nota en el modo en que concibió el universo de Maplewood. “Está muy inspirado también en las típicas series que nos gustan, Crónicas vampíricas, Pequeña mentirosa. Quería crear ese mundo fantástico de, quiero que la gente quiera formar parte de este pueblo”, detalló.

“Yo cuando escribía el libro, todo lo que hablaba sobre los caballos, toda esa conexión, ese amor, hablaban sobre mí y mi conexión con los animales”, resumió la autora sobre el vínculo entre su experiencia personal y sus protagonistas.
Ese recorrido creativo se apoya en una trayectoria que comenzó en 2011, cuando Criado publicó su primer libro a los quince años a través de editoriales de coedición y autopublicación. “Fue un proceso muy caótico”, reconoció sobre esa primera etapa, en la que sus obras salían al mercado sin ningún proceso de corrección editorial. El salto a la publicación tradicional llegó recién en 2020, cuando firmó con Penguin Random House para su trilogía Cliché, un cambio que, según describió, transformó por completo su manera de trabajar.

Por otro lado, se le preguntó sobre su participación en Noches oscuras, una antología de relatos reúne, junto a su nombre, a Flor Núñez Graiño, Álvaro Paris, Silvia Aliaga, Jesús Diamantino, Ana Segarra, Andrés Astasio, Patricia Ibárcena, Tiffany Calligaris y Belén Martínez. El libro, además de unir voces de España y Latinoamérica, combina fantasía, realismo mágico y terror psicológico. Saldrá a la venta en octubre.
Según explicó la escritora, su relato se aparta del terror puro, un género que no forma parte de su registro habitual. “Fue muy difícil. Escribí el relato en unas cuantas horas”, contó sobre el primer intento, que debió reformular por completo tras recibir una devolución de su entorno cercano. El resultado final combina leyenda y misterio, con tintes oscuros que se alejan levemente del tono romántico que domina el resto de su obra.
De cara a lo que viene, Criado confirmó que trabaja en un nuevo libro, con el título provisional Proyecto Vinci, previsto para el año próximo. “Sigue siendo romance, porque no sé escribir sin romance, pero volvemos a la fantasía”, adelantó la autora sobre la nueva novela, que combinará ambos géneros con un tono más oscuro que sus trabajos anteriores.




