Alan Turing fue uno de los matemáticos más importantes de la historia y, durante el siglo XX, ayudó a sentar las bases de la computación moderna. En ese sentido, en 1950 realizó una predicción sobre el futuro de las máquinas y cómo podrían impactar en la sociedad.
“Podemos esperar que las máquinas eventualmente compitan con los hombres en todos los campos puramente intelectuales”, señaló Turing en Computing Machinery and Intelligence, publicado el 1° de octubre de 1950 en Mind, una revista académica.
Qué predijo Alan Turing sobre las máquinas en 1950
Para aquel trabajo, Turing partió de una pregunta que luego caracterizaría las discusiones acerca de la inteligencia artificial: “¿Pueden pensar las máquinas?”.

De todas maneras, como en aquel entonces consideró que definir qué significaba “pensar” podía generar varias dificultades, propuso reemplazar la pregunta por otro experimento denominado “juego de imitación” y, posteriormente, conocido como Test de Turing.
Este experimento consistía, a grandes rasgos, en que una persona mantuviera una conversación mediante mensajes con un humano y una computadora sin saber cuál era cuál. Con esta prueba, buscaba comprobar si la máquina podía responder de una manera lo suficientemente convincente como para pasar por una persona.
A partir de este planteo, Turing realizó una predicción: según calculó, 50 años después sería posible diseñar computadoras capaces de jugar al juego de manera que un interrogador promedio no tuviera más de un 70% de probabilidades de identificarlas de forma correcta después de cinco minutos de preguntas.
La idea de Turing para que las máquinas pudieran aprender
Como si fuera poco, el matemático sostuvo que una de las claves no sería programar una máquina para imitar la mente de un adulto, sino que se podría desarrollar una “máquina-niño”, que fuera sometida a un proceso de educación similar al de una persona.

Una vez finalizado el trabajo, Turing reconoció que aún quedaba mucho camino por recorrer en el mundo de la computación. De todas maneras, dejó una última reflexión sobre el futuro: “Solo podemos ver una corta distancia hacia adelante, pero podemos ver que allí hay mucho por hacer”.



