
Cada primavera, miles de personas empiezan a convivir con estornudos repetidos, nariz tapada, picazón y ojos llorosos sin saber que podrían tener una alergia. En Argentina, uno de cada cinco habitantes de entre cinco y 44 años presenta signos de rinitis alérgica, pero más del 60% de quienes tienen síntomas no cuenta con un diagnóstico médico. La mayor circulación de polen durante esta época vuelve más visibles cuadros que, muchas veces, se confunden con un resfrío común.
La rinitis alérgica puede afectar el descanso, la concentración y el desempeño en la escuela o el trabajo. También puede coexistir con asma u otros problemas respiratorios. Frente al inicio de la temporada de polinización, el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires anunció jornadas de detección de alergia al polen para los días 23 y 24 de septiembre.
La rinitis alérgica afecta al 20,5% de la población de entre cinco y 44 años
Un estudio nacional realizado sobre 3.200 personas, con respaldo metodológico de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), detectó que el 20,5% de los participantes presentaba síntomas compatibles con rinitis alérgica. Sin embargo, el relevamiento mostró una brecha entre la aparición de las molestias y la consulta profesional: el 63,8% de las personas con síntomas no tenía diagnóstico médico.

La situación también aparece entre adolescentes. Según los datos del estudio internacional ISAAC, cerca del 35% de los chicos de 13 y 14 años había tenido síntomas de rinitis, aunque apenas el 12,7% había recibido una confirmación médica formal.
La enfermedad puede aparecer desde edades tempranas y afecta a ambos sexos. La encuesta nacional PARA registró una prevalencia más alta entre mujeres, con el 24%, frente al 16,7% entre los hombres. Los estornudos fueron la manifestación más frecuente, presentes en el 58,5% de los casos, seguidos por la congestión nasal, con el 51,4%.
La presidenta de la AAAeIC, Silvana Monsell, advirtió que muchas personas interpretan estos episodios como resfríos repetidos o como una molestia inevitable de la primavera. “Si los síntomas se repiten, especialmente en una determinada época del año, es importante consultar y no naturalizarlos”, señaló.
El polen aumenta en primavera y puede desencadenar síntomas persistentes
La alergia estacional, también llamada polinosis, se produce cuando una persona con predisposición alérgica entra en contacto con determinados pólenes. Estas partículas microscópicas circulan por el aire y pueden ingresar a las vías respiratorias y entrar en contacto con los ojos.

Cada tipo de planta tiene su propio período de polinización. Los árboles liberan polen principalmente durante la primavera; las gramíneas lo hacen hacia el final de esa estación y el comienzo del verano; mientras que las malezas concentran su actividad entre el final del verano y el inicio del otoño. Por eso, algunas personas presentan síntomas durante varias semanas o incluso meses.
“Se estima que más del 20% de las personas suelen desarrollar una alergia al polen, pero aún existe un alto grado de subdiagnóstico”, explicó Raquel Rodríguez, jefa de la División Alergia e Inmunología del Hospital de Clínicas.
El clima también modifica la cantidad de polen presente en el ambiente. Los días secos, soleados y ventosos suelen favorecer su dispersión, mientras que la lluvia y la humedad reducen temporalmente su concentración. Rodríguez indicó además que el calentamiento global y la contaminación ambiental pueden adelantar los períodos de floración y extender la exposición a los alérgenos.
Cómo diferenciar una alergia estacional de un resfrío común
La confusión entre resfrío y alergia es una de las causas que demora el diagnóstico. El resfrío es una infección viral aguda que suele resolverse en pocos días. La alergia al polen, en cambio, puede reaparecer cada año, coincidir con determinadas épocas y mantenerse mientras continúe la exposición al alérgeno.
Entre los síntomas más habituales figuran los estornudos seguidos, la secreción nasal transparente, la obstrucción nasal y la picazón en la nariz, el paladar o la garganta. También puede haber lagrimeo, enrojecimiento y picazón ocular, signos vinculados con la conjuntivitis alérgica.

En algunos casos aparecen tos, silbidos al respirar o sensación de falta de aire. La presencia de síntomas bronquiales junto con molestias nasales exige una consulta médica, porque puede indicar una asociación con asma alérgica.
Rodríguez señaló que alrededor del 40% de los pacientes con estos cuadros puede desarrollar asma bronquial. Por eso, los especialistas recomiendan no limitar la evaluación a la nariz o los ojos cuando aparecen signos respiratorios persistentes.
El diagnóstico de alergia requiere una evaluación clínica completa
El diagnóstico no depende únicamente de un análisis o una prueba cutánea. El especialista debe considerar la frecuencia de los síntomas, su duración, las situaciones en las que aparecen y los antecedentes personales o familiares del paciente.
Las pruebas cutáneas, conocidas como prick test, y los estudios de sangre que detectan inmunoglobulina E específica permiten identificar sensibilizaciones a distintos alérgenos. Sin embargo, un resultado positivo no siempre confirma que esa sustancia sea la causa de las molestias.
“No todas las personas que estornudan en primavera tienen alergia al polen”, explicó la vicepresidenta de la AAAeIC, Carla Ritchie. La médica remarcó que los estudios deben interpretarse junto con la historia clínica para determinar si existe una relación concreta entre el alérgeno detectado y los síntomas.

Las medidas para reducir el contacto con el polen forman parte del abordaje. Entre ellas, los especialistas sugieren evitar actividades prolongadas al aire libre en días muy ventosos, mantener las ventanas cerradas durante los momentos de mayor concentración de polen y consultar antes de automedicarse.
El tratamiento farmacológico se define según la frecuencia y la intensidad de las molestias. Puede incluir antihistamínicos y corticoides intranasales, entre otras opciones. El objetivo es controlar los síntomas y reducir su impacto sobre la vida cotidiana, en lugar de recurrir a medicación solo cuando el malestar se vuelve intenso.
En pacientes seleccionados, los alergistas pueden indicar inmunoterapia con extractos de los pólenes identificados como responsables del cuadro. Este tratamiento busca modificar la respuesta inmunológica y mejorar el control de la enfermedad a largo plazo.

El Hospital de Clínicas anunció jornadas gratuitas de detección de alergia al polen
La jornada de detección anunciada por el Hospital de Clínicas se realizará los días 23 y 24 de septiembre, de 8 a 11, en el Hall Central de Planta Baja de la institución, ubicada en avenida Córdoba 2351, en la ciudad de Buenos Aires.
La actividad contempla dos instancias: un cuestionario inicial y un test cutáneo de detección. Podrán participar personas mayores de cuatro años que no hayan tomado medicamentos antialérgicos durante los cinco días previos.
La participación será libre, sin inscripción previa y por orden de llegada, aunque los cupos serán limitados. La convocatoria busca facilitar la consulta temprana ante síntomas que se repiten durante la primavera o interfieren con el sueño, el estudio, el trabajo o las actividades diarias.


