Con la llegada de la primavera aumentan algunos factores que pueden desencadenar síntomas en personas alérgicas. La doctora Natalia Lozano, pediatra especialista en alergia e inmunología, explicó cuáles son las principales recomendaciones para reducir la exposición a los alérgenos y qué cuidados tener durante esta época.
Las enfermedades alérgicas aparecen cuando el organismo desarrolla una respuesta exagerada frente a sustancias que, por sí mismas, son inocuas. Esos componentes se denominan alérgenos y pueden tener distintos orígenes. En primavera aumentan especialmente las alergias respiratorias vinculadas con los pólenes de árboles, gramíneas y malezas durante su período de floración.
Cuando una persona alérgica inhala polen puede desarrollar una reacción inflamatoria en la nariz y los ojos, conocida como rinoconjuntivitis alérgica, o en los bronquios, en el caso del asma alérgica.
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Los síntomas pueden incluir estornudos repetidos, picazón nasal y ocular, secreción acuosa y congestión nasal. En quienes tienen asma también pueden aparecer silbidos al respirar o falta de aire.
Para reducir la exposición al polen, se recomienda ventilar los ambientes durante períodos breves temprano por la mañana o al atardecer, evitando los momentos de mayor concentración ambiental. También puede ser útil usar anteojos de sol al salir y, durante jornadas ventosas o en lugares con mucha vegetación, una mascarilla o pañuelo. Al regresar a casa, se aconseja cambiarse la ropa y ducharse. Además, Lozano remarcó la importancia de consultar al médico para ajustar la medicación preventiva y no suspender el tratamiento de base indicado.
La primavera también aumenta las posibilidades de contacto con himenópteros, como abejas, avispas y hormigas coloradas. Una picadura puede generar una reacción local normal, con dolor, enrojecimiento e hinchazón leve.
En las personas alérgicas, en cambio, las respuestas pueden ser más intensas y llegar desde reacciones locales extensas hasta una anafilaxia. Para prevenirlas, se aconseja evitar ropa de colores brillantes y perfumes o productos con aromas intensos, además de revisar vasos, latas y envases antes de beber al aire libre.
También es importante caminar con calzado sobre el césped y utilizar pantalones y mangas largas durante tareas de jardinería o excursiones. Si una abeja o avispa se acerca, Lozano recomienda mantener la calma, alejarse lentamente y evitar los manotazos.
En caso de sospechar una alergia a insectos, la especialista destacó que es fundamental contar con un diagnóstico preciso, llevar la medicación de rescate indicada y tener un plan de acción que permita que otras personas sepan cómo asistir al paciente si fuera necesario. “En las enfermedades alérgicas la mejor forma de prevenir es tener un diagnóstico preciso y un plan de acción terapéutico acorde al diagnóstico”, señaló.




