
Un agente español que trabajaba para la OTAN en Reino Unido ha sido apartado de sus funciones después de que la organización descubriera que estaba saliendo con una mujer de origen ruso. El romance comenzó en la aplicación de Tinder, poco después de que él se hubiera divorciado de su mujer en 2024. Pero lo que no sabía es que esta relación iba a causar una alerta de seguridad internacional por un posible espionaje ruso.
Así lo ha informado su expareja, Janine White, a The Telegraph, a quien acusaron e investigaron por su implicación emocional con el comandante español. Cuando la mujer, de 49 años y residente en Romford, lo conoció, trabajaba en el Mando Marítimo Aliado (Marcom), con sede en Northwood, al noroeste de Londres. Esta base supervisa la actividad de submarinos y buques de guerra rusos cerca de aguas británicas, además de seguir a petroleros sancionados que integran la denominada flota paralela de Vladimir Putin.
Janina es una ciudadana de doble nacionalidad, británica y polaca, que nació en la Rusia de la Unión Soviética antes de que se disolviera. Este dato hizo que algunos funcionarios de seguridad españoles y de la OTAN sospecharan de las intenciones de la mujer y abrieran una investigación. Finalmente, en el verano de 2025 fue expulsado de Northwood y volvió a España, donde tiene dos hijos con su exmujer.
White, quien ya no tiene relación con el agente español, negó en todo momento cualquier vinculación con la inteligencia rusa. Ella, según lo que ha transmitido para el diario británico, considera que ha sufrido una clara discriminación por su origen ruso. “Sé con toda seguridad que no soy una espía rusa. La última vez que lo comprobé, no lo era”, ha afirmado.
Un agente ruso la interrogó en San Petersburgo
Cuando parecía que había dejado este episodio atrás, la relación con el comandante español la volvió a sorprender. Y es que durante un viaje a San Petersburgo para visitar a su padre enfermo, la mujer se cruzó con un hombre llamado Andrei que pertenece al Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB). El sujeto la invitó a un café y le hizo un interrogatorio que duró dos horas.
Durante la reunión, le preguntó “si sabía algo sobre el trabajo de [mi expareja]. Dije que no. En casa teníamos la regla de que él no hablaba de su trabajo”, ha asegurado. Asimismo, le confesó que “sabía que estaba tratando con la flota y los submarinos rusos clandestinos. Pero estaba totalmente prohibido hablar de cualquier detalle al respecto en casa”.
La mujer de 49 años ha desvelado que “la mitad de las preguntas eran sobre cómo conocí a [mi expareja], cómo surgió este rumor y qué sentía al respecto”. Igualmente, le hablaron de su familia, su marido actual y su expareja española. “Le dije que no nos comunicábamos”, ha afirmado la británica. Pese a saber lo que había pasado dentro de la OTAN, Janine asegura que las dos horas que duró la conversación “fue muy amable y me trajo un buen café”.
El agente español fue “sometido a un proceso gradual y calculado de aislamiento social y profesional”
La relación entre el comandante español y Janine comenzó apenas dos semanas después de que ella se separase de su exmarido. De hecho, inmediatamente se mudaron juntos a la residencia de él en Ruislip, al oeste de Londres; “abrimos una cuenta bancaria conjunta y empezamos a planear vacaciones y a pensar en tener hijos”, ha admitido. Las sospechas de sus compañeros llegaron tras una cena de Navidad celebrada el 12 de diciembre de 2024.

El evento se celebró en la base de Northwood, sede del Mando Marítimo Aliado (Marcom); por lo que el agente español pidió un permiso para que su pareja pudiera acceder como visitante a la fiesta. Poco después surgieron “preocupaciones de seguridad” en la base al conocer el origen de White y su afición de tiro que practicaba en un campo de práctica en Basildon (Essex). Así, “se inició una investigación de seguridad de la OTAN, así como una investigación de seguridad española”.
No obstante, tal y como se detalla en un documento judicial al que ha tenido acceso el medio británico, “el Reino Unido no participó en estos procesos, que derivaron en la decisión española de suspender la autorización de seguridad nacional [del oficial]”. A pesar de que el gobierno británico no participase en la investigación, el mando operativo en Northwood fue alertado el 19 de junio de 2025 del caso y le revocaron el acceso a las instalaciones.
Pero las sospechas sobre Janine no interrumpieron la relación. De hecho, diez días más tarde la invitó a Oeiras en Portugal, donde él debía realizar una actividad de defensa en “la que probablemente sea la base de la OTAN más segura de Europa”, ha explicado la implicada. Aun así, la mujer asegura que “nunca tuve acceso a ninguna instalación ultrasecreta”; es más, “mientras él tenía acceso a todos esos ordenadores y datos de máxima seguridad, yo estaba sentada en la piscina tomando café y té, disfrutando del momento”.

Finalmente, tras más de un mes de seguimiento, el 29 de julio de 2025 las autoridades españolas vetaron su trabajo definitivamente en su puesto en Marcom. Más tarde, el 26 de agosto, la pareja y una tercera persona tuvieron un altercado al intentar entrar en Northwood “supuestamente para almorzar”, como señala un informe judicial. El escrito continúa señalando que “en consonancia con la orden del oficial al mando de suspender el acceso, [al marinero español] y a sus invitados se les denegó la entrada y se les indicó que abandonaran el perímetro del recinto. La Sra. White se negó a hacerlo”.
En este momento, White intercedió por el comandante, asegurando que actuaba como su abogada y que su entrada a la base militar se justificaba porque buscaban recuperar sus pertenencias. Los militares les denegaron igualmente la entrada y, aunque llamaron a la policía, abandonaron el edificio sin ser detenidos.
La denegación de la entrada hizo que el español enviase un correo al vicealmirante de la Marina británica, Mike Utley, afirmando que la investigación habría tenido un gran “impacto psicológico de esta crueldad” en su carrera y en la vida de sus hijos, exmujer y pareja. También denunció que el trato recibido no era justo después de “35 años de servicio ejemplar e intachable”, pues había sido “sometido a un proceso gradual y calculado de aislamiento social y profesional”. Además, sus compañeros lo trataron “no como un igual, sino como un extraño indeseado”.
“Como abogada, veo un enorme defecto legal”
Las repercusiones en su familia y en su vida hicieron que el comandante español intentase quitarse la vida en septiembre de 2025. Janine White ha expresado que la que fue su pareja “se sintió traicionado por la marina”. Al final, “se suponía que el Estado español debía protegerlo. Entiendo sus sentimientos. Siento que Gran Bretaña, mi país, me traicionó”.
De esta forma, ha presentado diferentes quejas y ha solicitado una revisión para esclarecer la insistencia de la investigación de los agentes de Northwood. Asimismo, ha demandado al Ministerio de Defensa británico por presunta discriminación, al sostener que las acusaciones en su contra se originaron por haber nacido en la entonces Unión Soviética. “Como abogada, veo un enorme defecto legal en toda esta situación”, ha afirmado para el diario británico, añadiendo que “me arrebataron todos mis derechos porque nací en el país equivocado”.
Además, White tiene la sospecha de que todos los rumores sobre el espionaje ruso los habrían iniciado las parejas de otros marines de la base militar. Más tarde, cuando llegaron a los oídos de contrainteligencia de la OTAN, se iniciaron las investigaciones. “Vivía en un entorno hostil como si fuera una espía rusa”, ha confesado. Janine también ha rechazado las acusaciones de que hubiera intentado colarse “ilegalmente” en las instalaciones militares.




