La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) manifestó su disconformidad con las nuevas restricciones dispuestas por la Comisión Nacional de Valores (CNV) al uso de cheques como instrumento de cobro y pago en el mercado de capitales. La entidad ruralista advierte que “es una medida que golpea de lleno al sector agropecuario y se extiende también al universo de las PyMEs y empresas productivas del país”.
El cuestionamiento de CARBAP se apoya en el rol central que ocupa el cheque dentro del esquema de financiamiento del campo.
Se trata de un instrumento históricamente utilizado por productores y empresas para administrar su capital de trabajo, motivo por el cual cualquier restricción a su operatoria repercute de manera directa sobre la liquidez y el funcionamiento cotidiano de miles de unidades productivas en todo el país.
Desde la entidad rural aclararon que no se oponen al espíritu de la medida en sí.
“CARBAP considera legítimo que el Estado procure mayor transparencia y trazabilidad de las operaciones”, señalaron, dejando en claro que el reclamo no pasa por resistir los controles fiscales, sino por el modo en que estos se instrumentan.
En ese sentido, el comunicado plantea que los objetivos de control fiscal no deberían alcanzarse restringiendo instrumentos financieros utilizados legítimamente por el sector productivo, ni trasladando sus costos al productor y a las empresas.
Otro de los ejes de preocupación pasa por la previsibilidad.
La entidad advirtió sobre las consecuencias de modificar en plazos muy breves las reglas bajo las cuales las empresas y los productores organizan su financiamiento, un factor que —sostienen— agrega incertidumbre a un escenario económico ya de por sí complejo para el sector.

Un reclamo por reglas estables
El comunicado de CARBAP también apunta a un diagnóstico más amplio sobre las necesidades del entramado productivo argentino.
Según la entidad, el país necesita reducir costos, ampliar el acceso al crédito y generar reglas estables para producir e invertir, en lugar de sumar nuevas restricciones que terminen encareciendo el financiamiento del sector productivo.
La confederación remarcó que estas nuevas condiciones impuestas por la CNV no solo inciden sobre el campo, sino que impactan sobre el conjunto de las PyMEs y empresas productivas del país que utilizan el cheque como una herramienta habitual de gestión financiera, ampliando así el alcance del reclamo más allá del ámbito estrictamente agropecuario.
Frente a este panorama, CARBAP pidió una revisión de la medida.
La entidad consideró necesario revisar esta medida y promover una instancia de diálogo con los sectores afectados, con el objetivo de evaluar en conjunto su impacto real sobre el financiamiento y el funcionamiento de las empresas productivas, antes de que sus efectos se profundicen.

El planteo de la confederación se suma a una serie de reclamos que distintas entidades del campo vienen realizando en las últimas semanas en torno al acceso al crédito y los costos de financiamiento, en un contexto donde el sector agropecuario busca sostener su capacidad de inversión pese a las dificultades del escenario macroeconómico.
La respuesta que puedan dar las autoridades en torno a esta demanda de diálogo será clave para determinar si la medida se mantiene sin cambios o si, como pide CARBAP, se abre una instancia de revisión conjunta con los sectores productivos afectados.




