Si bien muchos productores argentinos –preocupados por restricciones hídricas– se están preguntando dónde está el muy anticipadamente pronosticado “Súper Niño”, algunos modelos muestran que el fenómeno comenzaría a instalarse recién en noviembre en la zona central del país para extenderse con fuerza hasta bien entrado el mes de marzo.

Una proyección realizada por Meteored sobre anomalías de precipitaciones en base al promedio histórico regional muestra para el próximo mes de octubre que gran parte de la zona central argentina y Uruguay seguiría recibiendo lluvias normales o menores a las habituales para la época.

La señal húmeda más sostenida persistiría sobre la provincia de Misiones, la zona núcleo agrícola de Paraguay y el sur de Brasil, donde se concentra la mayor parte del área de trigo en esa nación.

Los excesos en el extremo norte del Litoral tendrán impacto en el comportamiento de los ríos de la Cuenca del Plata. Se esperan además excesos en sectores norpatagónicos y el este de las provincias del NOA.

Para el mes de noviembre, el modelo ubica el núcleo lluvioso del NEA expandiéndose sobre Corrientes, Formosa y el este del Chaco, con precipitaciones de más de 50 milímetros por arriba de las normales.

El norte de Entre Ríos y sectores del norte de Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán pueden tener entre 20 y 50 milímetros de precipitaciones por encima de lo normal.

Se prevén lluvias por encima de las normales en gran parte de la región semiárida argentina, lo que representa una buena noticia. Sin embargo, buena parte de la zona pampeana seguiría sin tener noticias del “Súper Niño”.

Además del NEA, los mayores aportes extraordinarios de lluvias seguirían focalizados en el este de Paraguay, sur de Brasil y el norte de Paraguay, donde los suelos bajos ya podrían comenzar a registrar anegamientos o inundaciones.

En diciembre será el mes donde comenzarán a observarse serias complicaciones para las localidades ribereñas en la cuenca del Plata. Los ganaderos de la región deberán tener que estar muy atentos a las crecidas del río Paraná y, muy especialmente, del río Uruguay.

Los mayores excesos seguirían acumulándose en el NEA, este de Paraguay, sur de Brasil y centro-norte de Uruguay, al igual que en sectores del NOA y la zona semiárida argentina. En la zona pampeana, en tanto, la distribución de excedentes sería bastante desuniforme entre localidades.

En enero de 2027 el modelo muestra que persistirían las precipitaciones en exceso sobre el norte del Litoral con más de 50 milímetros en el mes, así como también en el este de Paraguay, sur de Brasil y noroeste de Uruguay.

Las lluvias tenderían a potenciarse en gran parte del territorio argentino, con los mayores aportes previstos en sectores del NOA, Cuyo y la zona semiárida.

En la provincia de Buenos Aires algunos sectores al norte y el oeste presentarían excesos de 30 a 50 milímetros con respecto al promedio histórico mensual. Con suelos anegados, es muy probable que las zonas rurales experimenten anegamientos e inundaciones.

En febrero el modelo indica que seguirán vigentes los excesos hídricos con un nivel y distribución regional similar a la registrada en enero, lo que puede sumar complicaciones en zonas y comunidades rurales.

De todas maneras, en la zona de la Cuenca del Salado el modelo muestra que las lluvias tenderían a regresar a los volúmenes promedio para la época.

En marzo las precipitaciones parecen no aflojar sobre el NEA, Paraguay, sur de Brasil y norte de Uruguay, lo que representa una mala señal para la cosecha gruesa por levantar en esa región.

Sobre el centro del país, el impacto de las precipitaciones parecería morigerarse, pero se debe considerar que buena parte de los suelos estarían saturados y no soportarían aportes adicionales de lluvias.