
La CAR Cundinamarca activó una alerta de ahorro de agua ante la prevista intensificación del fenómeno de El Niño hacia octubre, pese a que los embalses bajo su jurisdicción cerraron el trimestre junio-agosto de 2026 con niveles estables.
La Corporación pidió a alcaldías, empresas de servicios públicos, industrias y usuarios cumplir de forma estricta los planes de uso eficiente para blindar las reservas y priorizar el consumo humano durante los meses secos.
El llamado ocurre mientras el embalse del Sisga alcanzó el 99,8% de su capacidad, situación que obligó a maniobras de descarga técnica de siete metros cúbicos por segundo para regular la cuenca y evitar reboses. El sistema de Chuza también registró una recuperación durante el trimestre y cerró agosto con un nivel de 88,8%.

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca advirtió que los niveles actuales no deben interpretarse como una razón para aumentar el consumo. Según el informe de su equipo hidrológico, las lluvias han caído de manera aislada y con intensidades distintas sobre las cuencas que abastecen los sistemas de regulación del Agregado Norte, el Agregado Sur y el embalse El Hato.
“Tener nuestros embalses en condiciones estables no es una excusa para relajarnos. El agua que hoy almacenan estos sistemas es nuestro escudo para los meses de sequía que se avecinan”, afirmó Carlos Emilio Gutiérrez, subdirector de Planificación y Ordenamiento Ambiental de la CAR Cundinamarca.
La prioridad será el agua para consumo humano
La alerta de ahorro busca evitar que la reducción de lluvias prevista para los próximos meses afecte el abastecimiento de los hogares. La CAR señaló que la prioridad absoluta será garantizar agua para consumo humano, por encima de las actividades productivas que demanden el recurso.
La medida implica que las empresas de servicios públicos, las alcaldías municipales y el sector industrial deberán fortalecer sus mecanismos de contingencia. La entidad pidió cumplir cabalmente los Planes de Uso Eficiente y Ahorro de Agua (Pueaa), instrumentos diseñados para controlar y optimizar el consumo.

“El territorio CAR tiene una postura clara y firme: nuestra prioridad absoluta e innegociable es garantizar el agua para el consumo humano”, puntualizó Gutiérrez. El funcionario sostuvo que las actividades productivas son necesarias, aunque el abastecimiento de los hogares debe prevalecer ante un escenario de menor disponibilidad.
La advertencia se da ante el anuncio de una posible agudización de El Niño hacia octubre. Según la CAR, los usuarios grandes y pequeños deben mantener prácticas de ahorro, incluso en los sistemas que presentan niveles superiores a sus promedios históricos.
El riesgo señalado por la Corporación no se limita a que los embalses disminuyan de forma acelerada. Una demanda alta durante la temporada seca puede comprometer la capacidad de regulación de los sistemas y obligar a adoptar medidas adicionales para proteger el suministro de agua.
Sisga alcanzó su máxima capacidad y requirió descargas
El embalse del Sisga fue el sistema que presentó una de las variaciones más marcadas durante el trimestre. En junio, su nivel era de 64,5%, mientras que al cierre de agosto llegó a 99,8%, siguiendo una tendencia similar a la registrada en 2025.

El incremento llevó al Sisga a su nivel máximo y exigió un manejo gradual y controlado de caudales. La CAR informó que los operadores realizaron descargas técnicas de siete metros cúbicos por segundo con el propósito de regular la cuenca y prevenir un rebose.
Las maniobras de descarga no implican que el sistema pueda prescindir de medidas de conservación. Por el contrario, la Corporación indicó que los niveles altos deben administrarse con precaución, debido a la incertidumbre sobre el régimen de lluvias en los próximos meses.
El informe hidrológico señala que las precipitaciones del trimestre tuvieron un comportamiento desigual. Mientras algunos embalses recibieron aportes que elevaron sus niveles, otros registraron variaciones menores debido a las condiciones particulares de las cuencas abastecedoras.
La CAR mantiene el monitoreo continuo sobre los sistemas de regulación para evaluar los cambios en los caudales y tomar decisiones operativas. El seguimiento incluye la comparación de los niveles actuales con los registros históricos y con el comportamiento observado en años anteriores.

Chuza superó el 88% y Neusa y El Hato se mantienen estables
El embalse de Chuza presentó el ascenso más atípico entre los sistemas analizados por la CAR. Pasó de 47,3% al inicio de junio a 88,8% al finalizar agosto, tras un periodo de recuperación sostenida durante los tres meses.
“El ritmo de llenado se mantuvo alto durante junio, julio y agosto y llevó al embalse a superar el nivel que marcó durante el mismo período del año pasado”, afirmó Carlos Emilio Gutiérrez. El subdirector añadió que esa variación fue la más inusual dentro de los sistemas ubicados en el territorio de la Corporación.
El embalse de Neusa cerró el trimestre en 85,8%, mientras que El Hato alcanzó 78,2 . Ambos se mantienen por encima de sus promedios históricos, aunque mostraron modificaciones menores frente a los aumentos registrados en Sisga y Chuza.
Según la CAR, el comportamiento de Neusa y El Hato responde al régimen de lluvias sobre las cuencas de los ríos Bogotá y Ubaté, respectivamente. La entidad sostuvo que las precipitaciones registradas permitieron un llenado favorable y una estabilización de estos cuerpos de agua.

La situación actual de los embalses ofrece una reserva para enfrentar la sequía prevista, pero la entidad ambiental insiste en que esos volúmenes almacenados deben manejarse como una protección para los meses con menos precipitaciones. La recomendación es reducir consumos innecesarios en viviendas, comercios, industrias e instituciones.



