Para nosotros la noticia es que el mismísimo ex gobernador misionero Carlos Rovira, ahora debilitado, otrora indiscutido, votó a favor de derogar un artículo de una ley que él mismo había impulsado en 2023, simplemente para propiciar un negociado.

Otros dirán que la noticia es que Misiones dejó de prohibir la utilización del herbicida glifosato, el más utilizado en todo el mundo. Pero eso no nos parece noticia porque tarde o temprano iba a suceder y de hecho esa prohibición -que rayaba lo irracional- en los hechos ya se había flexibilizado. Por eso la verdadera noticia es como hocicó el ex hombre fuerte de la provincia. Y la moraleja que deja la noticia es que el resto de los políticos de la provincia, que antes no se habían animado a enfrentarlo y ahora se hacen los gallitos cocoricó., deberían aprender que se les paga para legislar, y no para obedecer.

En aquella Ley de promoción de los Bioinsumos aprobada por abrumadora mayoría hace solo tres años había un artículo, el octavo, que prohibía el glifosato. Solo al glifosato. No al resto de los agroquímicos, muchos de los cuales son mucho más peligrosos y nocivos. Obediencia debida: Cobardes políticos los de Misiones que no se animaron entonces ni siquiera a pensar que todo podía tratarse de un curro.

No somos defensores del glifosato. Por el contrario, nos parece fenomenal que las provincias, como había sucedido en este caso con Misiones, establezcan políticas de apoyo a los productos biológicos que permiten reducir la carga de agroquímicos sobre la agricultura. Pero en este caso esa era la mascarada con que Rovira impulsó esta ley de Bioinsumos para Misiones, cuando nadie se animaba a objetarlo.

El problema es que en simultáneo el poder misionero cedía terrenos públicos en Posadas a una empresa curiosamente ligada con un amigo y socio del hijo del ex gobernador. Esa empresa, llamada Agro Sustentable, comenzó además a vender al gobierno provincial un supuesto bioherbicida que reemplazaría al glifosato, y que era trucho.

Lo peor es que el gobierno, a través del Ministerio del Agro, comenzó a distribuir ese insumos milagroso entre los pequeños productores. Pero todo era falso: el producto era importado desde Tucumán, no había sido aprobado por Senasa como bioherbicida, tenía una etiqueta falsificada, y no mataba ni un pastito, salvo claro que se echara con más de 45 grados de temperatura ambiente, cosa que mata a cualquiera.

Eso sí, el desvío de recursos del Fondo Especial del Tabaco (FET) hacia esa empresa fue debidamente avisado. Lamentablemente la denuncia recayó en el juzgado federal de Ariel Lijo y una vez más nadie fue llamado ni siquiera a declarar. Además en Buenos Aires se necesitaban los votos de los legisladores nacionales por Misiones. Por eso nadie en la Secretaría de Agricultura nació movió un dedo a favor de que se moviera el expediente. Ni Senasa, ni Sergio Iraeta. Total es plata de todos y no se nota.

Ya hemos escrito demasiado sobre ese asunto en Bichos de Campo. Es historia vieja, destila impunidad.

La noticia es que ahora hasta Carlos Rovira votó esta tarde a favor de derogar aquella prohibición al glifosato que él mismo había impulsado como llave maestra para aquel negociado. La modificación de aquella ley fue impulsada por el nuevo eje de poder provincial, encarnado por el gobernador Hugo Passalacqua, que decidió hace un par de meses que ya había llegado el momento de sublevarse contra su mentor y ex jefe en la política.

El sitio misionero Economis, al cual seguimos y respetamos, explicó todo con una frase: “Los tiempos de la política son distintos”.

E informó: “Con el mismo énfasis con el que se defendió la prohibición, la Cámara de Representantes de Misiones puso fin por unanimidad este jueves a uno de los capítulos más controvertidos de la política productiva provincial”.

En concreto, la Legislatura modificó el artículo 7 de la Ley VIII 103 y eliminó el artículo 8, que contenía la prohibición expresa del uso de glifosato, sus componentes y productos afines en todo el territorio misionero.

Prosigue Economis que todo sicedió en tiempo récord, como para que no se note la verguenza. En política, sublevación es muy diferente a justicia: “La reforma había obtenido dictamen favorable durante la mañana de este jueves y fue incorporada sobre tablas en la sesión nocturna. El acompañamiento de todos los bloques le otorgó un fuerte respaldo político a una decisión que había sido reclamada por productores yerbateros, forestales, tabacaleros, tealeros, ganaderos, citrícolas y representantes de la agricultura familiar”.

Todos ellos -los productores- saben lo que los políticos de Misiones prefirieron ignorar cuando Rovira mandaba y hacía lo que quería: que en todo el mundo no existe todavía un producto biológico capaz de replicar el efecto herbicida del glifosato, un agroquímico calificado como “banda verde” (la menos tóxica) y que bien utilizado no supone mayor peligro, ni para las personas ni para el ambiente.

Este cambio establecido por la Legislatura provincial “no deroga la política de promoción de los bioinsumos ni abandona el objetivo de avanzar hacia una producción con menor impacto ambiental. Lo que desaparece es la obligación de eliminar el glifosato” de las chacras de la provincia. No será delincuente quien produce con las armas disponibles.

Ahora Misiones podrá trabajar en serio por un “agro sustentable”, que no es el curro que impulsaba Rovira y contra el que votó ahora su propia sombra.