
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, declaró la Emergencia Hídrica en la totalidad del territorio provincial hasta el 30 de abril de 2027 mediante un decreto por el fenómeno de El Niño.
La norma se apoya en la Ley N° 14477, sancionada por la Legislatura provincial en el transcurso de agosto. El proyecto apunta a contrarrestar los efectos que puede tener el fenómeno meteorológico, como inundaciones o fuertes tormentas en diferentes zonas del territorio santafecino. Según su texto, la declaración tiene como propósito “agilizar y facilitar la concreción de obras, construcciones, utilización de predios particulares y todo tipo de trabajos públicos que tengan como fin preparar, aliviar y mitigar los efectos y daños que puedan provocarse por los excesos hídricos en todo el territorio provincial”.
El trasfondo climático es el que explica, en gran medida, la urgencia de la medida. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó el desarrollo del fenómeno climático “El Niño”, al que asoció con un régimen de precipitaciones superior a los valores históricos normales. Ese escenario proyecta un riesgo concreto de anegamientos, crecidas y excesos hídricos en distintas zonas del territorio santafesino. La declaración de emergencia también comprende las situaciones de emergencia ambiental que se deriven del problema hídrico y que el Poder Ejecutivo provincial identifique como tales, según establece la propia ley.
Frente a ese panorama, el decreto define un esquema operativo para que el Estado provincial pueda actuar con celeridad. En ese marco, según consta en el primer artículo, todas las contrataciones de bienes y servicios necesarias para la atención, prevención y mitigación de la crisis quedarán regidas por dos mecanismos como la licitación acelerada y la contratación directa. Así, se busca dar velocidad a las adquisiciones sin resignar los estándares de transparencia, concurrencia y razonabilidad de precios que la normativa exige.

La aplicación de esas reglas de contratación alcanza a todos los órganos centralizados y descentralizados de la provincia que tengan competencia en la ejecución de medidas vinculadas a la emergencia declarada. No se trata, entonces, de una autorización restringida a un ministerio o repartición, sino de un esquema transversal que abarca al conjunto de la administración pública santafesina con atribuciones sobre la materia.
En paralelo al esquema de compras, el decreto instrumenta la operatividad del “Fondo de Emergencia Hídrica”, una cuenta especial creada por el Artículo 14 de la Ley N° 14477 y radicada en la órbita del Ministerio de Gobierno e Innovación Pública. Los recursos que lo integren tendrán tres fuentes posibles: las partidas asignadas presupuestariamente o por modificaciones que disponga el Poder Ejecutivo; los aportes del Tesoro Nacional destinados específicamente a los fines de la ley; y todo otro aporte económico que se obtenga con ese destino.
La vigencia de la emergencia se extiende hasta el 30 de abril de 2027, aunque la Ley N° 14477 faculta al Poder Ejecutivo a prorrogarla por un término adicional de seis meses, si al momento del vencimiento persisten las condiciones que motivaron la declaración.
Temen que El Niño se extienda hasta 2027
El Niño es una variación climática natural que aparece cada varios años, cuando se elevan las temperaturas de la zona oriental del océano Pacífico. Ese calentamiento modifica los patrones atmosféricos habituales y puede transformar el régimen de lluvias de regiones enteras: zonas habitualmente secas pueden atravesar precipitaciones intensas e inundaciones, mientras que territorios húmedos pueden enfrentar períodos de escasez de agua.
El fenómeno también suele empujar al alza la temperatura media global, con impactos directos sobre la salud durante las olas de calor. En la costa oeste de Estados Unidos, la coincidencia de sus condiciones con mareas altas y la subida del nivel del mar puede aumentar las inundaciones costeras, la erosión y los daños en viviendas y redes esenciales.
Las lluvias intensas ya han causado, en otros episodios de El Niño, deslizamientos de tierra, cortes de carreteras y afectaciones prolongadas en servicios públicos.
Ante esa perspectiva, la preparación inmediata pasa por revisar las defensas contra inundaciones y los sistemas de desagüe; mantener presas, canales pluviales, rutas y puentes; y retirar ramas o árboles que puedan derribar tendidos eléctricos durante vientos fuertes.




