El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, interviene ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. 22 de septiembre de 2026. REUTERS/Brendan McDermid

Los ministros de Exteriores de Arabia Saudita, Egipto, Pakistán y Turquía se reunieron este martes en Nueva York, en paralelo al debate general de la Asamblea de Naciones Unidas, para reforzar su coordinación diplomática ante lo que describieron como un repunte de las hostilidades en Medio Oriente. Los cuatro países expresaron su “profunda preocupación” por la persistencia de las tensiones y reafirmaron que “el diálogo y la diplomacia siguen siendo la única vía para alcanzar una solución sostenible”, según un comunicado conjunto difundido por la cancillería saudita.

El encuentro se produce en un momento particularmente delicado para Arabia Saudita. Apenas una semana antes, el reino había denunciado el lanzamiento de un dron contra La Meca, atribuido a los rebeldes hutíes de Yemen, un episodio que Riad calificó de “línea roja” y que provocó una ola de condenas regionales, aunque sin traducirse hasta ahora en un respaldo militar conjunto. El rey Salmán bin Abdulaziz al Saud condenó personalmente el ataque este mismo martes ante el Consejo de Ministros reunido en Yeda, en una intervención pública poco habitual en el monarca, de 90 años.

Los ministros reunidos en Nueva York condenaron “todos los ataques” contra territorio saudita, incluidos los atribuidos a los hutíes, y expresaron su respaldo “inquebrantable” a la soberanía y la integridad territorial del reino. También reclamaron garantizar la seguridad de la navegación marítima, una referencia directa al bloqueo del estrecho de Ormuz y a las hostilidades en torno al de Bab el Mandeb, dos corredores esenciales para el tráfico petrolero mundial que han quedado en el centro de la crisis regional desde comienzos de año.

El trasfondo de esta reunión se remonta a la guerra que estalló el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar contra instalaciones nucleares y estratégicas iraníes. El conflicto se prolongó durante casi cuatro meses, con un fuerte impacto económico en Estados Unidos —el precio de la gasolina superó los USD 4 por galón— que presionó a la Administración de Donald Trump a buscar una salida negociada.

Captura de video de archivo de combatientes hutíes ocupando una posición de tiro en una localidad identificada como la provincia de Al Jawf, Yemen. 15 septiembre 2026. Medios Militares Hutíes/vía Reuters

Esa salida llegó el 17 de junio de 2026 con la firma del Memorando de Entendimiento de Islamabad, un acuerdo de 14 puntos mediado por Pakistán, con la participación de Qatar, Arabia Saudita, Turquía y Egipto. El texto, refrendado por Trump y por el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, estableció el cese de las operaciones militares, la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz y un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones. Sin embargo, como advirtieron entonces varios analistas, el memorando constituyó un marco transitorio y no una solución estructural al conflicto.

Tres meses después, esa fragilidad se ha hecho evidente. Los hutíes, respaldados por Irán, han intensificado sus ataques contra infraestructura energética y militar saudita desde la ruptura, el pasado julio, de una tregua de facto en Yemen, mientras Teherán mantiene, según fuentes citadas por la coalición liderada por Riad, hostigamiento sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. En ese contexto se inscribe también el pacto de defensa conjunta firmado el 7 de agosto entre Arabia Saudita, Pakistán y Turquía, un acuerdo que, según fuentes turcas, aún no se ha institucionalizado ni ha derivado en apoyo militar formal a Riad tras el intento de ataque a La Meca.

La reunión de este martes se produjo además en paralelo a otro frente abierto en la agenda de la Asamblea General: la situación humanitaria en Gaza, donde el mismo grupo de países islámicos —ampliado a Qatar, Jordania, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia— mantuvo el lunes un encuentro separado para analizar la implementación del plan de paz impulsado por Washington para poner fin al conflicto, que está a punto de cumplir un año.

El comunicado conjunto de los cuatro cancilleres, sin embargo, no ofreció ningún mecanismo concreto de acción más allá del respaldo declarativo a Riad y a las autoridades yemeníes reconocidas internacionalmente. Esa ausencia de compromisos operativos deja abierta la pregunta de si la coordinación diplomática anunciada en Nueva York podrá contener una escalada que, a tres meses de la firma del memorando de Islamabad, muestra señales de agotamiento antes de que se resuelvan sus cuestiones de fondo.