
La Embajada Argentina en España intervino este lunes en la polémica desatada por la exclusión de la escritora Ariana Harwicz del festival literario CULTUR-ALH de Granada, y le exigió al rector de la Universidad de Granada que “se arbitren los mecanismos necesarios que desagravien a la autora argentina y se restablezcan las garantías de no discriminación”.
En una carta fechada el 21 de septiembre y dirigida al rector Pedro Mercado Pacheco, el embajador Wenceslao Bunge Saravia calificó la situación de “suma preocupación” y advirtió que la exclusión de una escritora de una actividad “por razón de sus posiciones públicas” constituye “un antecedente de especial gravedad que no puede naturalizarse”. El comunicado de la embajada subrayó que en el ámbito universitario “debe primar la pluralidad de ideas, la libertad de expresión y el debate, principios esenciales de toda sociedad democrática”. La misiva fue enviada en el marco del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades (CULTUR-ALH), celebrado entre el 21 y el 27 de septiembre bajo el auspicio institucional de esa casa de altos estudios.
Harwicz fue retirada del programa a días del inicio del evento
El caso tuvo origen días atrás, cuando Harwicz —escritora argentina radicada en Francia desde hace casi dos décadas y finalista del Premio Booker Internacional en 2018— fue retirada del cartel del festival tras presiones de la Red Universitaria por Palestina de Granada, de lectores y de uno de los clubes de lectura participantes. La autora de Matate, amor iba a participar el 26 de septiembre en una charla titulada “Oponerse al mundo”, junto al escritor Jesús Ortega, en la Plaza de las Pasiegas.

La decisión fue adoptada por las codirectoras del festival, Ana Gallego Cuiñas —catedrática de Literatura Latinoamericana de la Universidad de Granada— y la editora Patricia Escalona. Gallego Cuiñas reconoció que “la organización de CULTUR-ALH recibió diversas peticiones para que reconsiderara la presencia de Ariana Harwicz” y justificó la baja “en el marco de los compromisos institucionales de la Universidad de Granada respecto a Palestina y los derechos humanos”.
“Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror”
Harwicz hizo pública la exclusión a través de su cuenta de X. “Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror. Será un festival sin disidencia”, escribió. La autora precisó que el cuestionamiento a su presencia se originó en artículos suyos en los que se opone al boicot cultural a Israel —una postura que, aclaró, mantiene también respecto de otros países—, y que estaba dispuesta a viajar de todas formas, aun ante posibles manifestaciones en la plaza.

Las organizadoras, según relató, le respondieron que la situación podría ser “peligrosa” para ella, dado que no podían garantizar su seguridad ante posibles manifestaciones. Harwicz entiende algo diferente: “Me desprograman por judía para convertirme en paria”.
La universidad se desmarcó
Antes de la intervención diplomática, la Universidad de Granada había emitido un comunicado en el que aclaró que el veto fue “una decisión de la dirección del festival” y que “no fue adoptada, aprobada ni respaldada” por su equipo de gobierno.
El texto fue más allá del mero deslinde: “La Universidad de Granada no comparte dicha decisión. Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, también cuando estas resultan discrepantes o controvertidas”, señaló, para reafirmar su “compromiso con la libertad de expresión y de creación, el pluralismo, el respeto a la diversidad de ideas y el diálogo como principios esenciales de la vida universitaria”.
La embajada pide que la universidad repare el daño pese a su deslinde
Sin embargo, la Embajada Argentina consideró que esa aclaración no eximía de responsabilidad a la institución. “Sin perjuicio de ello, habida cuenta de su carácter de principal institución auspiciante del Festival”, señala la carta de Bunge Saravia, la representación diplomática estimó “oportuno solicitarle que, conjuntamente con los coorganizadores, se arbitren los mecanismos necesarios que desagravien a la autora argentina y se restablezcan las garantías de no discriminación, de modo que este tipo de situaciones inaceptables no vuelvan a repetirse”.



