Los 33 motores Raptor del propulsor Super Heavy encendieron casi al mismo tiempo en la base Starbase, Texas, y dieron inicio al vuelo 14 de Starship, la misión con la que SpaceX logró llevar por primera vez a su nave a una órbita terrestre.
El lanzamiento ocurrió a las 7.46, hora local, desde el complejo que la compañía de Elon Musk opera cerca de Brownsville, en la costa del Golfo de México. Con 123 metros de altura, el sistema despegó con su etapa superior, llamada Ship, montada sobre el propulsor Super Heavy.
La primera etapa, Super Heavy, se encargó de llevar a Starship durante la fase inicial del vuelo. Tras la separación entre ambas partes del sistema, el propulsor debía frenar y dirigirse hacia una zona de amerizaje en alta mar, en el Golfo de México.
Para esta prueba, SpaceX no programó una captura del propulsor con los brazos mecánicos de la torre, conocidos como Mechazilla. La empresa optó por un descenso sobre el mar mientras continúa con las pruebas de la versión 3 de Starship.
La compañía modificó componentes del Super Heavy y actualizó el software de los motores tras inconvenientes detectados durante el vuelo 13, cuando hubo señales de acumulación de hielo en la parte final de la maniobra de descenso.
Una falla de motor no impidió la inserción orbital
Durante el ascenso, uno de los tres motores Raptor optimizados para operar en el vacío se apagó de forma inesperada. En un principio, los responsables de la transmisión señalaron que la anomalía podía dejar sin efecto la maniobra de inserción orbital.
Los ingenieros revisaron la situación y autorizaron la continuidad del plan. Los tres motores Raptor de nivel del mar permanecieron operativos, por lo que Starship contó con la capacidad necesaria para alcanzar la velocidad requerida para mantenerse alrededor de la Tierra.
La llegada a órbita exige una aceleración cercana a los 28.000 kilómetros por hora. En esa trayectoria, la nave cae de manera constante hacia el planeta, pero avanza con suficiente velocidad como para que la curvatura terrestre se aleje bajo su recorrido.
Starship libera 26 satélites y prevé un vuelo de 10 horas
La misión incluyó el despliegue de 26 satélites Starlink V3, destinados a ampliar la red de internet satelital de SpaceX. Los equipos salieron uno por uno desde la bodega de carga de la etapa superior.
El plan de vuelo prevé que Ship complete unas seis vueltas alrededor de la Tierra durante cerca de 10 horas. Luego, la nave deberá encender sus motores para abandonar la órbita, atravesar la atmósfera y amerizar de forma controlada en el océano Pacífico, al oeste de Chile.
Tres de los satélites incorporan cámaras que registrarán el exterior de la nave después de su liberación. El material permitirá analizar el estado de las losetas térmicas, que protegen a Starship durante el reingreso atmosférico.
La misión constituye una prueba central para el sistema que SpaceX proyecta utilizar para transportar grandes cargas a órbita y para futuras operaciones vinculadas al programa Artemis de la NASA, incluida una versión lunar de Starship.


