Presley Gerber, el hijo de Cindy Crawford y Rande Gerber, murió ayer por una aparente sobredosis, mientras se encontraba en un centro de rehabilitación de California, en una casa separada del establecimiento. Tenía 27 años.
Según la información a la que accedió Page Six, el entorno contó que había algo diferente en él durante sus últimos días de vida: “En las últimas semanas parecía un poco raro. Algo no estaba bien. Energéticamente, no parecía él mismo”.
Su crisis personal se unió a su adicción a las drogas, algo que terminó sellando su destino de manera intempestiva. “Sentía que le faltaba un propósito en la vida. No había encontrado realmente su lugar y no sabía a dónde quería ir ni qué quería hacer”, apuntó la fuente.

“Ingresó porque sabía que necesitaba ayuda. No se encontraba bien. Siempre ha sufrido una gran falta de autoestima y le costaba aceptarse a sí mismo y sentirse plenamente seguro de quién era como persona”, aseguró su entorno al medio estadounidense.
“Era una persona muy amable, pero creció en ese extraño mundo de Malibú donde es muy fácil caer en las drogas y el alcohol durante la adolescencia”, señaló esta misma fuente.
“Es un estilo de vida estupendo, pero también muy aislado, y eso puede ser difícil; las drogas pueden ser una tentación fácil”, dijo sin vueltas.

Las autoridades declararon que Presley fue declarado muerto a las 9:45 del 20 de septiembre por los paramédicos que llegaron al lugar. El Departamento de Policía de Santa Mónica está a cargo de la investigación.
El tratamiento experimental que probó Presley Gerber para tratar sus adicciones
Además de pedir ayuda profesional, Presley Gerber también se expresó en sus redes sociales compartiendo la lucha contra las adicciones.

El hijo de Cindy Crawford, había hablado meses atrás sobre su lucha contra las adicciones.
En marzo, subió un carrusel de imágenes donde se lo veía en una clínica de bienestar de Cancún, México. Presley participó de un ritual para terminar con sus problemas de consumo.
“Pre-dosis de ibogaína: un momento de tranquilidad antes de que todo cambiara”, escribió. La ibogaína es un psicodélico extraído de la raíz del arbusto africano Tabernanthe iboga, y actualmente está siendo estudiado como un eficaz tratamiento para la dependencia a los opioides. Es cierto que lleva graves riesgos cardíacos, algo que el modelo decidió asumir en pos de una esperanza.

“Dejar de controlarlo no fue fácil, pero confiaba en que había algo más grande que yo que lo guiaba. Sabía por qué estaba allí. Me enfrenté a aquello de lo que había estado huyendo y, en medio de todo, comencé a encontrar el camino de regreso a mí mismo”, escribió en ese momento.




