Batalla campal en una boda en Orense: la novia exige 40.000 euros al novio, le es infiel en los baños y la Guardia Civil tiene que intervenir

Algunas películas acaban en boda y algunas bodas acaban de película. Concretamente, de cine bélico. Una boda celebrada el pasado sábado en el municipio de Gomesende (Ourense) ha terminado como el rosario de la Aurora: banquete interrumpido, vajilla hecha añicos, una presunta infidelidad en los baños del local y la intervención de la Guardia Civil para separar a dos familias enfrentadas a golpes. Cuatro días después, el propio novio ha salido a desmentir parte de la historia y a asegurar que la pareja sigue junta y feliz. Si esto fuera un relato salvaje de los que se cuentan en los bares, ya tendría secuelas aseguradas: ‘La boda de Gomesende 2: la venganza de la vajilla’.

El escenario. El enlace tuvo lugar en A Casa da Tulla, una casona del siglo XVII situada muy cerca de la frontera con Portugal y un lugar que sus usuarios destacan por sus vistas y su tranquilidad. Los protagonistas son un vecino del municipio de Ramirás y una mujer de origen colombiano, que habían decidido formalizar su relación con una boda que debía ser un día idílico en un enclave de ensueño. En cualquier película romántica, aquí vendría el montaje con fotos en blanco y negro y la música de piano. En esta, el guion decidió saltar directamente a la tercera parte.

Según el relato publicado por La Región, el amor no era precisamente el ingrediente principal de la celebración: durante el mismo banquete, la recién casada exigió a su marido 40.000 euros procedentes de un supuesto pacto nupcial, una cifra que debía salir de los regalos aportados por los invitados, tal y como recogió también ABC en su cobertura del suceso. Irónicamente, esto es lo que cuesta de media una boda.

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