El pollo rebozado es una opción práctica para resolver un almuerzo o una cena y admite distintas formas de preparación. La más conocida consiste en utilizar harina, huevo y pan rallado, aunque existe una alternativa para conseguir un exterior crocante prescindiendo de dos de esos ingredientes.
La cocinera española Beatriz Jiménez Rodríguez propone reemplazar el huevo y el pan rallado por una combinación de leche, harina y especias. El resultado son unas tiras de pollo con una cobertura fina e irregular y un interior jugoso.
¿Qué necesitás?
- 600 gramos de pechuga o solomillos de pollo
- 200 ml de leche
- 150 gramos de harina de trigo
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharadita de hierbas italianas
- ½ cucharadita de ajo en polvo, opcional
- Pimienta negra
- Sal
- Aceite de oliva suave o girasol para freír
El paso a paso
- Cortar el pollo en tiras de tamaño similar para conseguir una cocción pareja.
- Colocarlo en un recipiente junto con la leche, la mitad del pimentón, las hierbas italianas, pimienta y sal.
- Mezclar y llevar a la heladera durante un mínimo de dos horas.
- Condimentar la harina con el resto del pimentón, ajo en polvo, pimienta y una pizca de sal.
- Retirar las tiras de la leche sin secarlas y dejar escurrir únicamente el exceso de líquido.
- Pasar cada tira por la harina, presionando suavemente para conseguir una superficie irregular.
- Calentar abundante aceite hasta alcanzar aproximadamente los 175 °C.
- Freír el pollo por tandas, evitando llenar demasiado la sartén para que el aceite mantenga su temperatura.
- Retirar cuando esté dorado y completamente cocido y dejar reposar unos minutos sobre una rejilla o papel absorbente.

La temperatura del aceite es un punto clave. Si está demasiado frío, la cobertura puede absorber más grasa y perder textura, mientras que, si está excesivamente caliente, el exterior corre el riesgo de dorarse antes de que el pollo termine de cocinarse. Beatriz sitúa la referencia alrededor de los 175 °C.
Una vez listo, lo ideal es comer el pollo inmediatamente para aprovechar al máximo el crocante del rebozado. Puede acompañarse con ensalada, papas o alguna salsa casera. Si quedan sobras, conviene recalentarlas en horno o freidora de aire para recuperar parte de la textura exterior.




