Las hojas caídas son uno de los problemas más habituales en las plantas y suelen generar una reacción inmediata: regarlas más. Sin embargo, según explicó la especialista en horticultura Beth Bolles, ese no siempre es el camino correcto sino que el problema puede estar relacionado con otros factores que impiden que el agua llegue de forma correcta a las hojas.

La especialista, agente de horticultura de la Universidad de Florida, señaló que las hojas marchitas indican que la planta no está recibiendo suficiente agua en sus tejidos, pero esto no necesariamente significa que falte humedad en el suelo. Por eso, antes de tomar medidas, recomienda observar el estado de la tierra y del sistema de raíces.

Cómo saber si una planta necesita más agua

La aparición de hojas caídas no es una señal exclusiva de la falta de agua. También puede estar relacionada con otros factores, por lo que conviene observar el estado del sustrato y las raíces antes de modificar los cuidados. Algunas situaciones que pueden provocar que una planta se marchite son:

  • Falta de humedad en el suelo.
  • Exceso de agua que provoca pudrición de las raíces.
  • Raíces poco desarrolladas, enrolladas o dañadas.
  • Suelo compactado que dificulta el funcionamiento de las raíces.
  • Insectos, enfermedades u otros agentes que afectan el sistema radicular.

En estos casos, antes de regar de nuevo la planta es conveniente comprobar cómo se encuentra el suelo varios centímetros por debajo de la superficie. Bolles explica que, si la tierra está seca, probablemente sea necesario aportar agua; pero si todavía conserva humedad, puede existir otro problema que impida que las raíces absorban y transporten de forma correcta el agua.

Qué hacer cuando una planta tiene las hojas caídas. (Foto: Imagen ilustrativa IA Gemini)
Qué hacer cuando una planta tiene las hojas caídas. (Foto: Imagen ilustrativa IA Gemini)

Qué hacer cuando una planta tiene las hojas caídas

Una de las primeras medidas consiste en comprobar la humedad del suelo antes de volver a regar. Si la tierra está seca varios centímetros por debajo de la superficie, la falta de agua puede explicar el marchitamiento.

En cambio, si el suelo permanece húmedo, agregar todavía más agua puede empeorar el problema. El exceso de humedad puede provocar la pudrición de las raíces, lo que dificulta que la planta pueda absorber agua aunque tenga suficiente disponible en la tierra.

También es importante observar el estado de las raíces y del suelo. Un sistema radicular poco desarrollado, raíces que crecieron de manera incorrecta o un sustrato demasiado compacto pueden impedir que el agua llegue adecuadamente a las partes superiores de la planta. Los insectos y algunas enfermedades también pueden dañar las raíces y generar síntomas similares.

Por eso, ante las primeras hojas caídas, la clave es no recurrir automáticamente a la regadera: revisar la humedad del suelo y buscar posibles problemas en las raíces puede ayudar a encontrar la causa antes de modificar la rutina de cuidados.