Hace años que di el salto desde los teclados de formato completo a los compactos: concretamente, los que rondan un factor de forma de en torno al 60% porque incluso los TKL se me hacían demasiado grandes.
Primero, en forma de un Razer gaming mecánico con interruptores clicky ruidosos (pero muy satisfactorios) y mucho RGB. Luego, y hasta el día de hoy, me pasé al Keychron K3 (que ronda los 100 euros en tiendas como Amazon), un teclado que creo que me va a seguir acompañando durante un buen puñado de años. Teclado disponible en tres versiones:
- Con switches rojos, lineales y silenciosos (103,99 euros en Amazon)
- Con switches marrones, táctiles y ligeramente sonoros (109,99 euros en Amazon)
- Con switches azules, clicky y sonoros (103,99 euros en Amazon)
Keychron K3
De perfil bajo, muy silencioso y cómodo para teclear durante horas
Quienes pasamos a diario tecleando bastantes horas frente a la pantalla del ordenador valoramos especialmente contar con un buen teclado que, sobre todo, se adapte a lo que buscamos. Y en este sentido hay gustos de todo tipo y un enorme surtido de variantes en el mercado con el que cubrirlos todos. Algo que puede complicar decantarnos por uno u otro.
En mi caso, noté que el Razer que también usaba para jugar no era tan satisfactorio para trabajar: hacía demasiado ruido, las teclas tenían un recorrido bastante amplio (lo que me cansaba los dedos tras sesiones largas de uso) y no era inalámbrico. De modo que tras varios años usándolo, decidí cambiarlo por el Keychron K3 y lo cierto es que no puedo estar más contento. Es el modelo que recomiendo siempre que me preguntan por un teclado para escribir, estudiar o trabajar (que no para jugar).


