
La salud del cabello en las mujeres está vinculada a hormonas, deficiencias nutricionales, estrés, ciclos reproductivos y hasta medicamentos de moda. Perder cabello puede ser la primera señal visible de que algo más profundo ocurre en el organismo.
Cuando se trata de la caída del cabello en mujeres, el problema rara vez tiene una sola causa. Esa es la premisa central del nuevo libro Haircare: The Ultimate Guide, de Anabel Kingsley, tricóloga consultora.
En una entrevista con Women’s Health UK, Kingsley detalló los principales factores que inciden en la pérdida de cabello femenino y desmontó varios mitos que rodean los tratamientos disponibles.

Según Kingsley, la caída del cabello en mujeres no puede evaluarse de forma aislada: debe entenderse dentro del contexto de la salud integral de cada persona.
Menstruaciones abundantes, deficiencia de hierro, tratamientos de fertilidad, trastornos alimenticios, estrés, perimenopausia y menopausia son algunos de los factores que inciden en los folículos pilosos. “La salud femenina y la salud capilar no son asuntos separados”, afirmó la especialista.
Hierro, ferritina, vitamina B12 y D: los análisis que toda mujer debería hacerse
Ante cualquier señal de pérdida de cabello, Kingsley recomendó revisar los niveles de ferritina, hierro, vitamina B12 y vitamina D mediante análisis de sangre anuales. Un punto que la especialista subraya con énfasis: existe una diferencia entre estar dentro del rango normal y estar en un nivel óptimo para el crecimiento del cabello.

Si los valores no son los adecuados, modificar la alimentación o incorporar suplementos específicos puede marcar la diferencia. Sin embargo, advirtió contra la suplementación sin respaldo de estudios previos: “Es increíble la cantidad de personas que toman suplementos sin comprobar si realmente los necesitan”.
La perimenopausia fluctúa los niveles hormonales y puede desencadenar caída temporal
Durante la perimenopausia, las oscilaciones de estrógeno y progesterona pueden provocar efluvio telógeno, una forma de caída temporal que, según Kingsley, generalmente remite sola.
El problema surge cuando los síntomas se atribuyen automáticamente a cambios hormonales sin descartar otras causas: hipotiroidismo, deficiencia de hierro o diabetes también pueden manifestarse con fatiga, hinchazón y pérdida de cabello. “Debes consultar con un médico en lugar de ignorar el problema asumiendo que todo es hormonal”, advirtió la tricóloga.

Tras la menopausia, los niveles de estrógeno se mantienen bajos de forma sostenida, lo que crea un entorno menos favorable para el crecimiento capilar.
Además, la proporción de estrógeno respecto a la testosterona disminuye, lo que puede intensificar el adelgazamiento del cabello en algunas mujeres. En esta etapa también puede aparecer sequedad en el cuero cabelludo, por lo que Kingsley sugirió humectantes con glicerina o ácido hialurónico y el uso de humidificadores.
El posparto exige atención médica más allá de la caída “normal”
Muchas mujeres asumen que la caída del cabello después del parto es únicamente una respuesta hormonal y temporal. Kingsley señaló que también puede estar relacionada con deficiencia de hierro, carencias nutricionales, estrés u otras condiciones de salud subyacentes.

Por eso, aconsejó realizar controles médicos durante el período posparto y mantener una alimentación equilibrada que favorezca la recuperación del organismo.
Los fármacos GLP-1 generan casos de caída que no se detienen con el tiempo
Uno de los temas más actuales que aborda Kingsley es la relación entre los fármacos GLP-1, utilizados para bajar de peso, y la pérdida de cabello. Si bien la pérdida de peso rápida por sí sola puede desencadenar caída capilar, la especialista sostiene que ese no es el cuadro completo.
Mencionó pacientes cuya pérdida de peso fue lenta, pero el cabello seguía cayendo, y otros que, al lograr un peso saludable, no vieron detenerse la caída. En diálogo con Women’s Health afirmó que “en algunas personas que toman medicamentos GLP-1, la caída del cabello no se detiene, lo que sugiere que podría existir una alteración continua en el ciclo de crecimiento del cabello”.
Entre las hipótesis que maneja la especialista figuran el consumo insuficiente de calorías, deficiencias de hierro, vitamina D o B12, y posibles efectos sobre la microbiota intestinal. La recomendación es clara: quien tome un fármaco GLP-1 debe estar bajo supervisión médica, con análisis periódicos y acompañamiento nutricional.
Los suplementos en exceso también pueden provocar caída de cabello
Kingsley señaló una situación que observa con frecuencia en sus consultas, en la que pacientes recurren a múltiples suplementos sin comprobar previamente si realmente los necesitan. En algunos casos, el exceso de determinados nutrientes puede contribuir a la caída del cabello. Entre ellos se encuentra el selenio, cuya ingesta excesiva puede provocar pérdida capilar.

También destacó que las infusiones intravenosas de vitaminas y minerales que ofrecen algunas clínicas de bienestar pueden ser problemáticas, ya que no siempre están debidamente reguladas.
La testosterona y la terapia de reemplazo hormonal tienen efectos variables en el cabello
Tanto la deficiencia de testosterona como la terapia de reemplazo hormonal (TRH) pueden influir en el cabello, aunque los efectos varían según el tipo de tratamiento y la sensibilidad de cada mujer.
Resaltó que algunas mujeres posmenopáusicas con niveles clínicamente bajos de testosterona pueden experimentar caída capilar asociada a ese déficit. Al mismo tiempo, incorporar testosterona como parte de la TRH puede provocar cambios indeseados en el cuero cabelludo en algunas pacientes, aunque en otras los efectos son transitorios.
Para quienes usan testosterona y notan deterioro capilar, mencionó opciones como el minoxidil tópico u oral y los antiandrógenos, previa consulta médica. También advirtió sobre un efecto secundario frecuente: el mismo entorno hormonal que debilita el cabello del cuero cabelludo puede estimular el crecimiento de vello facial y corporal.



