Imane Rachidi
La Haya, 15 sep (EFE).- Caballos entrenados para no asustarse entre música y multitudes, miles de flores, atuendos de gala, sombreros y una carroza de dos siglos están listos para Prinsjesdag, la jornada solemne con la que Países Bajos abre este martes su nuevo curso político, aunque con una paradoja: el primer Gobierno que busca sacar sus presupuestos en minoría.
"Los neerlandeses no somos un país de tradiciones, lo poco que tenemos se concentra en Prinsjesdag. Por ejemplo, muchas mujeres llevan sombrero, algo común en Reino Unido cuando hay una celebración, pero no aquí", bromea en conversación con EFE la presidenta del Senado, Mei Li Vos, mientras a su alrededor se ultiman los preparativos en el Teatro Real de La Haya.
El escenario no es menor: unos 1.000 invitados llenarán hoy el teatro, entre ellos los 150 diputados y 75 senadores, miembros del Gobierno, del Consejo de Estado, y otros representantes institucionales y ciudadanos invitados. Allí, esta tarde, ambas cámaras se reunirán en sesión conjunta bajo la presidencia de Vos.
Prinsjesdag, que se celebra cada tercer martes de septiembre, tienen sus raíces en el siglo XVIII, aunque entonces nada tenía que ver con presupuestos ni discursos parlamentarios.
El nombre, "Día del Príncipe", celebraba el cumpleaños del príncipe Guillermo V de Orange, y durante la ocupación francesa se convirtió además en una forma de expresar lealtad a la Casa de Orange-Nassau, pero no se sabe cómo acabó dando nombre a la apertura del curso parlamentario.
Desde 2021, no se celebra en la histórica Sala de los Caballeros del complejo parlamentario del Binnenhof, porque está siendo sometido a una intensa renovación.
Este lunes, decenas de caballos y jinetes ensayaron en la playa entre música, militares, escolares y ruidos recreados expresamente para acostumbrar a los animales al bullicio del desfile.
El martes, la comitiva partirá del Palacio Noordeinde y atravesará las calles más reconocibles del centro de La Haya, escoltada por policías a caballo, bandas militares y regimientos de las Fuerzas Armadas.
En el centro del despliegue estará la Carroza de Cristal, tirada este año por ocho caballos y ocupada por los reyes Guillermo Alejandro y Máxima, y la princesa heredera Amalia.
La carroza fue construida en Bruselas en 1826 para el rey Guillermo I y tiene siete ventanas de cristal, un interior revestido de terciopelo púrpura y un techo de seda blanca.
La Carroza Dorada dejó de participar en el recorrido tras una polémica por sus orígenes coloniales.
En el teatro, Guillermo Alejandro pronunciará en nombre del Gobierno el Discurso del Trono, en el que expone las principales líneas políticas para 2027, después volverá a Noordeinde para la tradicional aparición de la familia real en el balcón.
Dentro del teatro, parte de la espectacularidad está en los arreglos florales. El principal reúne 300 flores, está al lado del trono, y forma parte de un conjunto de 12 composiciones preparadas para la ceremonia, explica a EFE la florista Joachime Hutten.
Los colores no se eligen al azar; el equipo prepara una propuesta, la discute con el Senado y, una vez acordado el diseño, monta los arreglos definitivos.
Pero las flores tendrán una segunda vida cuando desaparezcan las cámaras. "Cualquiera que quiera puede coger una flor del arreglo y llevársela a casa", explica Hutten sobre la iniciativa prevista para después de la ceremonia. La idea es que los ciudadanos puedan "celebrar Prinsjesdag en casa".
"Estoy muy contenta de que tengamos este día, porque a mí me gusta arreglarme", dice Vos sobre una jornada que destaca precisamente en un país poco dado a las ceremonias pomposas.
Una vez terminada la ceremonia, el ministro de Finanzas, Eelco Heinen, llevará al Parlamento el tradicional maletín con la "Nota de los Millones" y los Presupuestos Generales del Estado.
La primera resume las principales decisiones financieras y los segundos detallan los ingresos y gastos previstos por los distintos ministerios, que se someterán a debate.
Y ahí comenzará la parte menos ceremonial. "Creo que va a ser muy intenso, porque tenemos un Gobierno en minoría en el Parlamento y Senado", advierte Vos, que admite que "este Gobierno tendrá que trabajar realmente duro para conseguir mayorías para sus presupuestos".
El presidente del Parlamento, Thom van Campen, vivirá su primer Prinsjesdag al frente de la Cámara, y asegura estar preparado, al menos en lo ceremonial: "Las camisas ya están planchadas y todavía tengo que limpiar los zapatos", dice.
También anticipa negociaciones complicadas. "Un debate político que sea respetuoso, pero muy duro en cuanto al contenido y no en lo personal, nunca es un problema. Eso es precisamente la democracia", añade.
Los debates políticos generales comenzarán el miércoles, cuando los grupos parlamentarios confrontarán al Gobierno sobre los planes anunciados hoy. EFE
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