El café es uno de los productos más consumidos del mundo y, después de cada taza, queda un residuo que casi siempre termina en la basura. Ahora, un grupo de científicos descubrió que esos restos de café podrían convertirse en un material útil para la construcción.
Investigadores de la Universidad RMIT, en Australia, desarrollaron un procedimiento para transformar el café usado en biocarbón, un material rico en carbono que puede reemplazar parte de la arena del concreto. En las pruebas de laboratorio, la mezcla obtuvo una resistencia a la compresión hasta un 29,3% superior a la del cemento convencional.

Cómo convierten el café usado en un material para construir
El secreto no consiste en mezclar café directamente con cemento. De hecho, los investigadores comprobaron que los residuos sin tratar debilitan el concreto, porque liberan compuestos orgánicos que interfieren con la hidratación del cemento.
Para evitar ese problema, sometieron el café usado a un proceso llamado pirólisis, un tratamiento térmico realizado en ausencia de oxígeno.
Como resultado obtuvieron biocarbón, un material poroso y estable que luego incorporaron como reemplazo parcial de la arena utilizada en el concreto.
El experimento encontró la mezcla más resistente
Los científicos ensayaron distintas temperaturas y diferentes proporciones de biocarbón para encontrar la combinación más eficiente.
La mejor opción fue producir el biocarbón a 350 °C y reemplazar el 15% de la arena por este material. En cambio, el biocarbón elaborado a 500 °C presentó una estructura más frágil y fue descartado.
Según el estudio, esa combinación permitió aumentar la resistencia del concreto en 29,3% frente a una mezcla tradicional.

Por qué el biocarbón fortalece el concreto
La explicación está en la estructura microscópica del material. El biocarbón posee una gran cantidad de poros que permiten que la pasta de cemento penetre en su interior y mejore la unión entre ambos materiales.
Además, esos poros almacenan parte del agua utilizada durante el proceso de curado, lo que favorece una hidratación más uniforme y contribuye al aumento de la resistencia mecánica.
Todavía no se usa en edificios de forma masiva
Aunque los resultados fueron muy positivos, los investigadores aclaran que este material todavía está en etapa de evaluación y no forma parte de las construcciones convencionales.
El estudio, publicado en la revista científica Journal of Cleaner Production, se centró principalmente en la resistencia a la compresión. Antes de utilizarlo a gran escala aún deben analizarse aspectos como la durabilidad, el comportamiento frente a distintas condiciones climáticas y su desempeño a largo plazo.

El avance no quedó únicamente en el laboratorio. El municipio australiano de Macedon Ranges Shire utilizó este concreto en la construcción de una vereda en la ciudad de Gisborne, donde las primeras pruebas de funcionamiento fueron satisfactorias.
Para los investigadores, el objetivo va más allá de fabricar un concreto más resistente: también busca dar un nuevo uso a millones de toneladas de residuos de café y reducir el consumo de arena, uno de los recursos naturales más utilizados por la industria de la construcción.




