Mientras los conflictos en Irán y Ucrania concentran gran parte de la atención diplomática, los líderes mundiales llegan a la Asamblea General de la ONU en Nueva York con otras preocupaciones cada vez más urgentes: el impacto del calentamiento global, el encarecimiento de la energía y los riesgos de una inteligencia artificial que avanza a gran velocidad y demanda cada vez más electricidad.