Carlos Alberto Aros Serrano viajó al exterior para sumarse al conflicto entre Rusia y Ucrania y terminó en cautiverio - crédito Visuales IA/Captura de Video X

Lo que al principio era una oportunidad se convirtió en una pesadilla. Eso expone el caso de Carlos Alberto Aros Serrano, un colombiano que viajó a la guerra entre Rusia y Ucrania en busca de ingresos para su familia y hoy está prisionero en territorio ucraniano.

Recientemente, se difundió un video que confirmaría que el connacional está con vida, luego de un mes en el que su familia desconocía información de su paradero.

En su intervención, Aros Serrano alivió parcialmente a sus allegados, pero ratificó que se encuentra capturado por fuerzas militares del país europeo. “Me llamo Carlos Alberto Haro Serrano. Soy colombiano. Hola, familia, esposa, mis hijos. Los amo mucho. Los quiero con mi corazón”, declaró inicialmente el colombiano retenido.

Posteriormente, el recluido manifiesta su arrepentimiento de participar el conflicto ruso-ucraniano, asegurando que cualquier monto económico no sería tan valorado como su libertad.

“Pensé un futuro para ustedes. Fallé. Ahora estoy cautivo aquí en, en Ucrania, pero estoy vivo (...) no vale la pena ir a Rusia por una plata, por un bienestar para la familia. No vale la pena. Es mejor ganar poquito en Colombia, pero estar libre de problemas y no venir a ninguna guerra”, mencionó.

Por último, expresó su expectativa ante los trámites correspondientes para gestionar su regreso a territorio colombiano. “Espero la oportunidad que Dios me dé para volver a mi pueblo, a mi tierra, donde ustedes, a hacer las cosas bien. Los amo con todo mi corazón y con toda mi alma”, concluyó.

Los familiares también denunciaron que el quindiano padece hipertensión arterial y diabetes, y que necesita de forma urgente sus medicamentos para sobrevivir en las condiciones de reclusión, según declaraciones recogidas por el medio local La Patria.

Ante ese escenario, pidieron una intervención diplomática a la Cancillería, al presidente Abelardo De La Espriella y al gobernador del Quindío Juan Miguel Galvis Bedoya, con el objetivo de lograr su repatriación.