El juicio por la muerte de Aralí Vivas comenzará el 22 de septiembre en la Cámara del Crimen de San Francisco, Córdoba.

El juicio por la muerte de Aralí Vivas comenzará este martes 22 de septiembre en la Cámara del Crimen de San Francisco en la provincia de Córdoba, con un jurado popular encargado de analizar las acusaciones contra tres personas de su entorno cercano. La niña tenía 8 años cuando fue encontrada con signos de abuso y sin vida tras un incendio en una vivienda de Brinkmann, ocurrido el 1 de noviembre de 2024.

En el proceso serán juzgados su madre, Rocío Milagros Rauch, de 28 años; la pareja de ella, Ezequiel Matías Simeone, de 33; y un amigo de ambos, Cristian Hernán Varela, de 40. Los tres llegan a debate imputados por delitos que, de confirmarse su responsabilidad penal, prevén una pena de prisión perpetua.

De acuerdo con lo informado por el portal El Doce.tv, la investigación sostuvo que el fuego no fue la causa de la muerte de Aralí, sino que habría sido iniciado después para eliminar rastros de lo ocurrido. El debate judicial deberá determinar ahora qué sucedió dentro de la vivienda, cuál fue la intervención atribuida a cada acusado y si las pruebas reunidas permiten sostener los cargos ante el tribunal.

La acusación incluye el delito de abuso sexual agravado por la edad de la víctima y por la participación de más de una persona, además de homicidio criminis causa. Esta última figura se aplica cuando se atribuye una muerte cometida para facilitar otro delito, asegurar su resultado, procurar impunidad o evitar que se descubra lo ocurrido.

El juicio se desarrollará bajo el sistema de jurados populares, por lo que ciudadanos seleccionados para esa función deberán valorar la prueba presentada durante las audiencias. Su tarea será definir un veredicto sobre la responsabilidad de Rauch, Simeone y Varela, mientras que la determinación técnica de una eventual pena corresponde al tribunal.

El caso

La causa tiene como punto de partida el incendio registrado el 1 de noviembre de 2024 en el domicilio de Brinkmann donde se encontraba Aralí Vivas.

De acuerdo con la pesquisa, Simeone habría provocado el incendio con el objetivo de borrar elementos que pudieran aportar al esclarecimiento del hecho. Esa acusación será uno de los aspectos centrales que deberá ser examinado durante el debate, junto con el resto de las pruebas incorporadas al expediente.

Durante la etapa de instrucción, el fiscal Oscar Gieco informó que la autopsia no detectó monóxido de carbono en los pulmones de la víctima. Ese dato fue considerado relevante porque apuntó a que Aralí ya había muerto cuando se desató el incendio dentro de la casa.

El fiscal había señalado que la niña sufrió una “muerte traumática” antes del inicio del fuego. Además, identificaron que la víctima presentaba un fuerte traumatismo de cráneo. Según lo informado en esa instancia, también se detectaron lesiones compatibles con abuso sexual, elementos que derivaron en la imputación por abuso sexual agravado que afrontan los tres acusados.

La prueba médica y forense será parte del material que las partes expondrán ante el jurado.

Aralí Vivas tenía 8 años cuando fue hallada sin vida tras el incendio de una vivienda de Brinkmann el 1 de noviembre de 2024. (La Voz del Interior)

Otro de los componentes de la investigación fue el relevamiento de cámaras de seguridad. Las imágenes permitieron reconstruir desplazamientos de Simeone y Varela en el domicilio durante las horas previas al incendio, dentro de la franja horaria que fue objeto de análisis por parte de la fiscalía.

Según había detallado Gieco, ambos hombres estuvieron en la vivienda durante el período investigado. Ese registro fue incorporado al cuadro probatorio junto con las pericias realizadas en el lugar y los resultados de la autopsia.

La decisión del jurado popular será determinante para establecer si las pruebas permiten atribuir responsabilidad penal a los tres acusados. El veredicto deberá abordar los cargos de abuso sexual agravado y homicidio criminis causa, así como la hipótesis de que el incendio fue iniciado después de la muerte de la niña.