El helado frito es uno de esos postres que parecen imposibles: por fuera queda dorado y crocante, mientras que por dentro conserva el helado frío y cremoso. Aunque suele verse en restaurantes, también puede prepararse fácilmente en casa.
El secreto está en congelar muy bien las bochas de helado antes de freírlas y utilizar un rebozado que las proteja del calor. Además, podés servirlas con miel, chocolate o caramelo para darles un toque todavía más irresistible.
Qué necesitás para hacer helado frito
Ingredientes (4 porciones)
- 4 bochas de helado (vainilla, chocolate o el sabor que prefieras)
- 2 huevos
- 1 taza de pan rallado o copos de maíz triturados
- ½ taza de harina
- 1 cucharadita de canela (opcional)
- Aceite para freír
- Miel, salsa de chocolate o caramelo para decorar
El paso a paso
- Formá las bochas de helado bien compactas y llevalas al freezer durante al menos 2 horas.
- Pasá cada bocha por harina, cubriéndola por completo.
- Sumergila en el huevo batido para que el rebozado se adhiera mejor.
- Rebozá con pan rallado o cereales triturados y, si buscás una capa más gruesa, repetí el huevo y el empanado una segunda vez.
- Volvé a congelarlas durante un mínimo de 4 horas, o idealmente toda la noche.
- Calentá abundante aceite en una olla profunda hasta que esté bien caliente.
- Freí las bochas entre 10 y 15 segundos, girándolas con una espumadera, y servilas inmediatamente.

Los 3 trucos para que no se derrita
- No saltees la segunda congelación: es la clave para que el helado resista el contacto con el aceite.
- Usá aceite bien caliente: así el exterior se dora enseguida y el calor no llega al centro.
- Servilo apenas sale de la fritura: cuanto menos tiempo pase, mayor será el contraste entre el crocante y el helado.
Con qué acompañar el helado frito
Este postre queda delicioso con salsa de chocolate, dulce de leche, miel, caramelo o frutas frescas. También podés espolvorear un poco de canela o azúcar impalpable para darle una presentación digna de restaurante.




