La pasta de maní, también conocida como mantequilla de maní, es uno de los alimentos más versátiles de la cocina. Su textura cremosa y su sabor intenso la convierten en una excelente opción para desayunos, meriendas, postres, salsas e incluso platos salados.
Además de ser muy popular en Estados Unidos, hacerla en casa es una forma simple de aprovechar el maní tostado y obtener un producto sin conservantes, con la posibilidad de ajustar el sabor y la consistencia según el gusto de cada uno.
Cómo hacer pasta de maní casera en 6 pasos
Ingredientes
- 500 g de maní pelado y tostado (sin sal)
- 2 cucharadas de aceite neutro (opcional)
- 1 pizca de sal (opcional)
- 1 cucharada de miel o azúcar (opcional)
Paso a paso
- Colocá el maní tostado en el vaso de una procesadora o licuadora potente.
- Procesá a velocidad media-alta, deteniéndote cada tanto para raspar los bordes y evitar que el motor se recaliente.
- Esperá el cambio de textura: primero se formará un polvo, luego una pasta espesa y, finalmente, una crema suave. El proceso demora entre 8 y 12 minutos.
- Agregá aceite neutro solo si la preparación queda demasiado espesa y buscás una consistencia más cremosa.
- Sumá sal o miel si preferís una versión más intensa o ligeramente dulce.
- Guardá la pasta en un frasco hermético y conservála en la heladera hasta tres semanas.

Por qué la pasta de maní es una buena opción nutricional
El maní aporta proteínas vegetales, grasas insaturadas, fibra y minerales como magnesio y fósforo. Al preparar la pasta en casa, también es posible evitar azúcares agregados, aceites hidrogenados y otros aditivos presentes en algunas versiones industriales.
Para una versión 100% natural, alcanza con utilizar únicamente maní tostado sin sal: durante el procesado, sus propios aceites liberan la cremosidad característica.




